Sobre lo fructífera que fue la alianza de Armando Benedetti con Gustavo Petro para ganar la Presidencia de la República, nadie tiene la menor duda. Sin embargo, nuevos hechos han estremecido los cimientos de las más altas esferas del poder en Colombia.

Benedetti: la bomba que le podría estallar a Petro en las manos

Armando Benedetti, exembajador ante el Gobierno de Caracas, se está convirtiendo en una piedra en el zapato para el Presidente Petro, debido a las verdades que sabe y que muchos consideran podrían ser el detonante de la mayor crisis gubernamental desde los escándalos que sacudieron los mandatos de Andrés Pastrana y Ernesto Samper, cobijados con la duda perenne de oscuras financiaciones de sus respectivas campañas.

En octubre de 2020 mientras Colombia y el mundo asistían a la apocalíptica pandemia del Covid 19, en silencio se estaban presentando una serie de movimientos políticos que habían de ser cruciales para los tiempos futuros y que hoy están derivando en uno de los escándalos más sonados de los años modernos.

En ese momento, opacado por las abrasantes noticias de la pandemia, el hecho de que el senador de la República Armando Benedetti Avellaneda, por entonces militante del Partido de la U, decidiera renunciar a esa colectividad, no tuvo ninguna clase de repercusión en el país, que estaba ocupado por los asuntos apremiantes del virus y sus funestas consecuencias.

El polémico congresista, quien había llevado una carrera política no alejada de los focos mediáticos, se iba casi sin despedirse del partido que ayudó a consolidar enarbolando las banderas del pensamiento del expresidente Álvaro Uribe, a quien acompañó durante sus ocho años de mandato y luego bajo el ala de Juan Manuel Santos y sus dos períodos presidenciales, mostrándose como un defensor férreo del proceso de paz con las Farc en La Habana.

Pero lo más sorpresivo no era que Benedetti se fuera de uno de los partidos más fuertes de la derecha colombiana, sino que se cambiaba de bando de manera radical y pocas semanas después anunció que acompañaría a Gustavo Petro en su carrera a la presidencia de cara a las elecciones del 2022. Sin duda un genio para los malabares políticos, se decía en los mentideros.

El giro, que pocos se esperaban, se convirtió para Benedetti en un asunto serio. No solo se sumó en cuerpo y alma a la causa petrista, sino que se convirtió en el hombre más cercano a quien sería elegido como el primer Presidente de la República con ideas de izquierda.

PETRO EMPIEZA A SUBIR DE LA MANO DE BENEDETTI

Fueron meses intensos de campaña por todo el país en los que Armando Benedetti fungió como el alma de la subida de Petro en las encuestas y en las posibilidades de reales de resultar elegido como presidente.

Petro, de la mano de Benedetti, vivió largas jornadas de proselitismo político en todo el país.

Su astucia a la hora de lidiar con la clase política, sus contactos que le permitían relacionamiento con personas clave en las regiones (especialmente en la Costa), le valieron la plena confianza del candidato Petro con quien pasaba prolongadas jornadas haciendo proselitismo electoral en cuanta tarima había en el país.

Por eso, cuando en junio del 2022, Gustavo Petro resultó ganador de las elecciones presidenciales en Colombia abriéndose paso al primer gobierno de izquierda en el país, todo el mundillo político calificó a Benedetti como uno de los grandes vencedores de la jornada, sin saber que tras bambalinas la cosa no era tan así.

A pesar de que seguía al frente de toda la logística presidencial y que incluso estuvo al mando de cada detalle de la posesión el 7 de agosto de ese año, Benedetti no estaba destinado para las expectativas que él mismo pretendía dentro del naciente gobierno.

Cuando se anunció el gabinete de ministros con el que arrancó Petro su gestión, el nombre de Benedetti no se escuchó. Todos esperaban que, como mínimo, tendría un puesto privilegiado en la Casa de Nariño al lado del Presidente que con tanto entusiasmo él había ayudado a elegir.

Pocos días después se supo que Benedetti se iba para Caracas como nuevo embajador de Colombia ante el gobierno de Nicolás Maduro, una responsabilidad no menor teniendo en cuenta que se venía de un período de ruptura total, de no reconocimiento y de una tensión manifiesta en una frontera cerrada.

A quien fuera el principal escudero del Petro candidato se le designaba en un cargo lejano del poder y de las refriegas políticas del día a día en el Palacio de Nariño o el Congreso, el escenario natural en el que se había movido desde el 2002, cuando llegó por primera vez a ocupar un escaño en la cámara alta del Capitolio.

EN QUÉ MOMENTO SE PRODUJO EL QUIEBRE CON PETRO

Como es de conocimiento público a comienzos del mes de junio del 2023, al parecer cansado de diversas situaciones, se filtraron a la revista Semana una serie de audios de Benedetti en los que, en resumen, reclamaba el espacio político que él consideraba se merecía por todo lo que había hecho en campaña por el proyecto de Petro.

Además amenazaba una y otra vez con desvelar algún tipo de situaciones relacionadas con el ingreso de dineros a la campaña (al parecer no declarados) que sirvieron para robustecer el proceso en la Costa Caribe.

La ruptura de sus relaciones con el Presidente Petro, a quien en más de una oportunidad lo alabó en redes sociales, era ya evidente y en el trasfondo de esa realidad estaba una persona crucial en toda esta situación: Laura Sarabia, jefe de gabinete de Petro y exsubalterna de Benedetti, quien la llevó a la campaña donde escaló en confianzas y poderes otorgados por el propio candidato, hoy Presidente.

Nadie sabe el momento exacto en el que Benedetti se empezó a frustrar por no haber recibido el ‘espacio político’ como él mismo lo calificó en los audios, representado en algún Ministerio de importancia que parece ser era su aspiración.

Contario a eso, el otrora Presidente del Congreso, había sido enviado a una misión diplomática en Caracas, donde no tenía ningún tipo de injerencia en la realidad de la política nacional y mucho menos en las acciones del gobierno, que consideraba erráticas y desacertadas en muchos casos.

Tiempos de campaña en los que Armando Benedetti y Gustavo Petro eran grandes aliados.

Por lo que se ha escuchado, Benedetti consideraba que su concurso en Colombia era necesario, estar al frente del Ministerio del Interior o de la Cancillería para tener mayor protagonismo en el camino que estaba tomando el gobierno de Petro.

Y mientras Benedetti era apartado, por el contrario su expupila Laura Sarabia ganaba más y más poder en la Casa de Nariño, llegándose a convertir en la mujer más influyente en el gobierno de Petro, por cuyo agudo escrutinio pasaba toda la agenda presidencial y las grandes decisiones que tomaba el Presidente.

Entre Armando Benedetti y su exasesora Laura Sarabia se produjo un áspero enfrentamiento que produjo la salida de ambos del Gobierno.

Por supuesto que el exsenador no estaba contento y, a juzgar por los audios, no se quedó callado y con su estilo desfachatado y sin tapujos se lo hizo saber a Laura Sarabia y hasta al propio Presidente, en un incidente que tuvo las repercusiones que ya el país conoce: el episodio de la niñera, la filtración de los audios, la salida del gobierno tanto de Benedetti como de Sarabia, el suicidio del coronel Dávila y las consecuentes investigaciones adelantadas por las autoridades.

Esta semana Benedetti tomó la decisión de usar su derecho a no declarar nada ante la Fiscalía que lo requirió para que ampliara lo dicho en las conversaciones filtradas, especialmente lo concerniente a la financiación de la campaña presidencial, el tema que más interés ha despertado entre los investigadores por su gravedad.

Se dice que antes de tomar su decisión de guardar silencio, por ahora, Benedetti tuvo una reunión privada con el Presidente Petro, encuentro que el mandatario niega y que el exsenador ha detallado públicamente con precisión, diciendo, lugar, hora y fecha, lo cual le da total credibilidad, teniendo en cuenta que posterior a ese encuentro, él tenía que tomar una decisión respecto a lo que diría ante la Fiscalía, ante la cual, a la postre guardó silencio.

Lo más delicado es que en la opinión pública todavía cunde la sospecha de que Benedetti sabe mucho más de lo que ha dicho y que justo esas verdades que tiene son el arma con la que se está defendiendo en medio de las amenazas en su contra y su familia, algo así como el salvavidas al cual está aferrado.

Un arma que en cualquier momento podría desenfundar y así iniciar un camino sin retorno en el que sus denuncias podrían ser tan o más graves de las que en su momento dieron lugar a los peores momentos de los gobiernos de Ernesto Samper y de Andrés Pastrana, arropados bajo la duda perenne de la financiación oscura de sus campañas.

Todo hace pensar que la evidente simpatía que todavía sigue sintiendo Petro por Laura Sarabia, por encima de la figura de Armando Benedetti, es un tema que al exembajador no le agrada para nada y su actual silencio no sería más que una bomba de tiempo a la espera de que alguien toque el botón para detonarla.

6 comentarios

  1. La. Justicia divina es perfecta y donde hay mentiras los castillos se derrumban

  2. La verdad siempre sale a relucir tarde o temprano..

  3. De lo escondido siempre se sabe.y sale a la luz la verdad . palabra de Dios

  4. DIOS LOS CRÍA ELLOS SE JUNTAN Y ELLOS MISMOS SE VAN SACANDO

  5. NARCOTERRORISTAS, en éso terminó el CAMBIO.

  6. Cuando las comadres pelean , se sacan los trapos al sol, TARDE O TEMPRANO LA VERDAD SIEMPRE PREVALECE

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