ARTÍCULO: TENGO PENA AJENA

Tres minutos y setenta y ocho segundos (3:78 ) requirió la señora fiscal segunda especializada del grupo de investigaciones de falsos testimonios y delitos conexos delegada ante los jueces penales del circuito de Bogotá, MERY CECILIA DELGADO MARTINEZ, para hacer tres cosas en una sola acción: prejuzgar en mi caso, negarme mi condición de víctima del cartel de los falsos testigos y afirmar que ser condenado con la participación de un falso testigo no irroga un daño al sentenciado. Sin que fuere necesario para los fines de la audiencia pedida por mi defensa judicial se apresuró la delegada del ente fiscal a expresarle a la juez el porqué, según su criterio, yo no era víctima del testigo mentiroso apodado “ JUANCHO DIQUE” y expuso anticipadamente que la Corte Suprema de justicia me condenó con el auxilio de otras pruebas diversas al testimonio mendaz del señor JUANCHO DIQUE, añadiendo que el perjudicado directo con el delito de Falso testimonio es el Estado y no JAVIER CACERES LEAL.

Para fortuna de la ecuanimidad y la sindéresis jurídica la juez de la audiencia la interpela para decirle que solo le interesa saber si el testigo denunciado declaró contra el señor CACERES LEAL, frente a lo cual resignó su argumento a un lacónico “sí”. Era cuanto necesitaba saber la juez de garantías. ¡No más!

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Tengo pena ajena y sincera con la Fiscal prenombrada, sin sonrojo alguno, confesó no solo que no sabe del paradero del señor JUANCHO DIQUE sino que no tiene la menor idea de su ubicación y que le queda imposible ubicarlo. Que además no sabe la dirección de quien fuera su abogado en el proceso de JUSTICIA Y PAZ. Eso dice la fiscal que investiga la posible falta al Código Penal que vio la Corte y por la cual decidió compulsar copias “al órgano investigador” – Fiscalía General de la Nación del cual forma parte la fiscal que así habla y se expresa. Y en audiencia pública defiende un archivo de un asunto sobre el cual hay frutos de una condena judicial sobre un ciudadano que reclama justicia.

¿Qué se puede esperar de un funcionario que dirige una investigación con ignorancia total del paradero y dirección del denunciado condenado? Y se atreve a descalificar al denunciante diciendo que ahora “los condenados por la corte pretenden utilizar a la fiscalía como segunda instancia” denunciando a los testigos que declararon en contra de ellos! Se nota que la agente del Estado desconoce aquello que hasta el mismo Fiscal General de la Nación reconoció como una fábrica de testigos y un verdadero cartel de mentirosos judiciales que ameritó, por si fuera poco, la creación de una unidad o grupo especial de fiscales e investigadores para enfrentar el nuevo flagelo que azota a la rama judicial, la cual pusieron a su servicio con los fardos de mentiras. Y gran pena ajena cuando la fiscal que así se expresa pertenece a ese grupo institucional creado para ese fin loable del señor Fiscal General de la Nación para frenar esta práctica malévola. Nos adelantó su parecer, su pensamiento, su preconcepto, su criterio y el vaticinio de su proceder judicial. Por ello, no la vamos a invitar que se declare impedida, le vamos a recusar como lo ordena la ley y por los trámites estatutarios que es nuestra única herramienta en este ya largo trasegar. ¿Como así de sentirse segunda instancia forzada de la Corte Suprema de Justicia? ¿Qué se quiso decir? ¿Qué mensaje se quiso mandar?

NO LA VAMOS A INVITAR QUE SE DECLARE IMPEDIDA, LE VAMOS A RECUSAR COMO LO ORDENA LA LEY Y POR LOS TRÁMITES ESTATUTARIOS QUE ES NUESTRA ÚNICA HERRAMIENTA. ¿COMO ASÍ DE SENTIRSE SEGUNDA INSTANCIA FORZADA DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA? ¿QUÉ SE QUISO DECIR? ¿QUÉ MENSAJE SE QUISO MANDAR?

Que un agente del Estado destacado para investigar un hecho refiera que “le es imposible” localizar a un condenado por la justicia transicional constituye sin rodeos una verdadera inocentada dicha en una audiencia que justamente se celebró el día de los inocentes pasado ante el juzgado 64 penal municipal con funciones de control de garantías de Bogotá que falló cuanto correspondía: la Corte Suprema de Justicia conocía que en las versiones del llamado JUANCHO DIQUE se escondían mentiras y pidió se investigara, y esas versiones fueron dadas contra JAVIER CACERES LEAL en su proceso penal que le adelantó esa misma Corte y esas versiones sirvieron para condenarlo, luego es víctima y punto.

Es un silogismo sencillo. Ese silogismo sencillo que vio la señora juez 64 penal municipal con funciones de control de garantías el 28 de diciembre pasado debe verlo la Fiscalía con la misma elementalidad y bueno, preocuparse por ubicar al señor JUANCHO DIQUE porque imposible no es. ¡Eso es una falsedad que da pena ajena!

En su intervención en la audiencia ante el juez de control de garantías quedó manifiesta su ignorancia en la ley que debía aplicar y lo que es peor no conocía el proceso que archivó. ¡El propio Juancho Dique reconoció su falso testimonio!.

Por Javier Cáceres Leal

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