Cartagena, 14 de Mayo del año 2011.
Hijo mío:
Mi estado de salud y mi avanzada edad no me han permitido viajar a tu lado, solo los ojos de mi alma se atreven a recorrer largo camino para mirarte, te hablo sé que me escuchas, no puedo tocarte, mi Javier hoy se cumplen nueve meses sin poderte tocar.
Con mucha ilusión esperé que vinieras a este mundo, mi chiquitín, naciste del más puro amor, ¡Qué felicidad sentí al verte! Los primeros días soñaba con lo que podrías llegar a ser , a estudiar : ¡ Un Doctor famoso !, ¡ un deportista, campeón olímpico!, Quería que fueras abogado togado para que impartieras justicia …. creía que eso te daría felicidad, poder brindarte tan alta educación era apenas un sueño al parecer inalcanzable por mi escasa instrucción elemental y las limitaciones económicas de la familia, me dediqué a enseñarte el valor de vivir honesta y honradamente, constantemente te repetía “ Javier acógete a la verdad no importa que te odien a causa de ella”, oraba cada noche por ti ¡Oh Dios, bendice a mi hijo Javier para que siempre sea sincero en sus actos y reine en su vida la tranquilidad de su conciencia limpia!
Hijo de mis esfuerzos, mi niño amoroso, así creciste siempre sonriente, a pesar de que la vida te robaba alegrías a causa de la diarrea y la desnutrición que envolvían tu niñez, , pequeño inquieto, a medida que crecías tu amor por el prójimo se desbordaba en tus acciones, ¡Dios escuchó mis oraciones! has sido buen ejemplo para tus hermanos, compasivo con tus semejantes, es verdaderamente venerable y conmovedor ver que tú, Javier, querido hijo, nacido de mi sagrado vientre , en este humilde hogar hayas tenido la oportunidad que te brindó la democracia de ser dignamente elegido popular ,lícita y legalmente, observar cómo has entregado toda tu vida para luchar contra la corrupción en Colombia, con tus actos me has dado alegrías, sobresaltos pero jamás ningún acto tuyo me ha causado dolor.
No sabes los sobresaltos que me llevé al observar en la televisión todos tus debates de control político; en aquel entonces pensaba en los graves peligros que debías enfrentar pero veía con orgullo tu valiente lucha contra la corrupción en defensa de los más desfavorecidos de este país, luchaste de una manera tan desinteresada siempre en busca del beneficio de los más pobres, mis enseñanzas no fueron en vano, confiaste y aprendiste bien las saberes de un hogar manso basado en valores cristianos.
Hijo mío, hoy sufres una injusticia, un inmerecido castigo, jamás imaginé que personas tan crueles nos hicieran vivir tremendo dolor, mi dolor se alivia porque sé que la injusticia que estás padeciendo jamás se la causarías tú a tu prójimo, me anima saber que esa pérdida injusta de tu libertad no te quitará la alegría de vivir, tú siempre tendrás un motivo para vivir, tu conciencia limpia, firme, te darán las fuerzas para continuar luchando por lo que amas, tu familia y el bien de la humanidad.
Tu honesta convicción sobre la verdad en tu lucha contra la corrupción, es sin duda la irrazonable , sin razón por la cual jueces arbitrarios buscan con este acto injusto mantener la cadena de la corrupción, ahora sé que hay abogados , togados que imparten injusticia, de seguro las tristes madres de esos togados lloran de vergüenza.
Javier, jamás has cometido ningún acto del cual tenga que avergonzarme, no sufras si mis ojos se cierran antes de que un juez imparcial y justo reconozca la verdad de tu inocencia. Tú serás siempre lo que tu conciencia dice que eres. Ten la seguridad de que hoy y siempre me sentiré infinitamente orgullosa de tenerte como mi hijo, me diste lo mejor que un hijo puede dar a una madre: “una conducta que me ha hecho sentirme siempre orgullosa de ti”.
Gracias por confiar en mí.
Por siempre tú confidente amiga Besos. Elvira Leal Márquez.
Carta enviada al Senador Javier Caceres Leal por su señora madre.



