ARTÍCULO: Y LA CULPA FUE…

Es costumbre en la política Colombiana obtener información del rival político, de sus pecados o ilicitudes cometidas, y no usarlas para que la ley actúe, sino guardarlas como una espada de Damocles y esperar si el rival es enchanfeinado o ganador de un evento eleccionario. Entonces, con esas pruebas guardadas, chantajearlo o tumbarlo del logro obtenido. Esta actitud calculadora, fría, carente de ética, se ve mucho en nuestras corporaciones públicas, en los cargos de elección uninominal, en las designaciones de funcionarios. Pero también en los otros poderes públicos, cuando los colombianos creíamos que esto se daba solo entre politiqueros.

La única verdad que hoy no se investiga y ha pasado bastante ignorada, es que detrás del tema de “fidupetrell” está planteada la pelea por el poder burocrático y económico que genera la Registraduría Nacional. Efectivamente, en esas componendas que también hacen los miembros del poder Judicial, le tocaba al Magistrado Pretell la Presidencia de la honorable Corte Constitucional, y coincidía su periodo el de escoger con los otros Presidentes de las Altas Cortes, entre otros cargos el de Registrador Nacional.

Tal vez al momento de llegar a los acuerdos de cómo se repartía la Presidencia de la Corte Constitucional, los togados no tuvieron en cuenta que el periodo de Pretel como presidente le otorgaba esa honrosa “decisión”, que es la tajada más grande, tanto burocráticamente como en su alta contratación.

El Magistrado de Marras es un militante reconocido del Partido Conservador. Para enmendar los togados tal hierro, acudieron como abesados politiqueros a boicotear, no la Presidencia de Pretell, sino el acuerdo de la Corte para su llegada anunciada a la presidencia. Por lo menos dos meses antes se conocía por algunos togados los comentarios del Doctor Pacheco sobre los quinientos millones, pero de manera calculada lo guardaron en silencio para desmontar la presidencia de Pretell, logrando dividir la elección que arrojó cinco votos contra cuatro.

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Estoy seguro de que no ganó Pretell; ganó el cumplimiento del acuerdo. Una vez encueradas las partes, los derrotados sabían que su incumplimiento al pacto podría ser cobrado; ¿cómo?: sacándolo del reparto de la registraduría. Además todo lo que de su presidencia se derive y quién diablos sabe que más.

El matoneo del secreto de Fidupetrol no dio resultado. Venía entonces el paso siguiente: “golpe de Estado”. Era hacer público el caso “FiduPretel”. Solo hasta ese segundo paso, recordaron nuestros togados que es deber de todo ciudadano poner en conocimiento de las autoridades competentes todo lo que pueda constituir delito y vino lo que los Colombianos conocemos el caso fidu-pretel, que va convirtiéndose en un tsunami contra la justicia Colombiana, del cual indudablemente el citado magistrado hasta ahora lleva la peor parte.

“Solo hasta ese segundo paso, recordaron nuestros togados que es deber de todo ciudadano poner en conocimiento de las autoridades competentes todo lo que pueda constituir delito”

Pero se confirma por todos los Colombianos que esos comentarios y murmuraciones —parecidas a la relación de amantes en lo que se dice por lo bajo y en secreto—, eran verdad. Bernabé le da a Borondongo y Borondongo le da a Bernabé, y apenas salió una mudita de la mucha ropa sucia que hay en nuestros órganos de cierre judicial, y cada día salen más pringados con este escándalo.

JAVIER CÁCERES LEAL

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