Desde la Habana nos llegan “barcos” cargados de noticias relacionadas con la Paz, el último punto acordado es sin duda alguna uno de los más sensibles, de este acuerdo sobre justicia transicional y víctimas dependerá en gran medida que las heridas producidas por uno de los conflictos armados más viejos del mundo, terminen.
Las victimas están a la espera que los ESTANDARES de VERDAD, JUSTICIA y GARANTIA DE NO REPETICIÓN se cumplan realmente y en aras de lograr un acuerdo con una de las guerrillas más longevas y sanguinarias del mundo, estos no sean desconocidos. Con lo cual no solo se desconocería el marco legal interno, sino que lo pactado puede dar pie a que la JUSTICIA INTERNACIONAL haga lo que el ordenamiento local no quiso, imponer sanciones.
Desde estas páginas siempre nos hemos mostrado como defensores de la Paz, pero estamos más que convencidos que ella no solo se logra con el cese de los fusiles. La Paz es un estado del alma el cual solo es posible conseguir con vida digna, con respeto a las normas de convivencia y con un Estado y una justicia que logre la recuperación de la credibilidad institucional y la convivencia pacífica.
Es claro que el cese de los fusiles es un medio para lograr este ideal y este nuevo derecho humano colectivo, ¿pero sin VERDAD, sin JUSTICIA y sin GARANTIA de repetición en los fallos judiciales se podrá hablar de PAZ?
Primero tenemos que decir que las victimas esperan un poder judicial que haga valer su anhelo y reclamo de justicia. Un poder judicial que actué de forma clara y sin ambages para imponer con el ejercicio justo de sus decisiones, sanciones a los victimarios, a fin que la justicia pueda cerrar el círculo vicioso de venganzas y retaliaciones.
Pero nos preguntamos, ¿podrá la justicia lograr que sus actuaciones sean reconocidos como hechos de paz y de reconstrucción de la credibilidad en la instituciones, si por ejemplo los estrados judiciales y en especial la SALA PENAL de la Corte Suprema de Justicia están plagados de decisiones INJUSTAS Y VENGATIVAS?.
¿Podrá la Justicia colombiana garantizar el anhelo de justicia en el postconflicto, sin haber ella también hecho actos de dejación de la venganza política y garantizar la VERDAD de las personas que ha victimizado, al apartarse de su sagrada misión de impartir justicia y no vendetta política?
Recuperar la credibilidad en la majestuosidad de la justicia y sobre todo de la penal, también implica que haya VERDAD frente a injusticias cometidas. Para lograrlo debe darse un verdadero pacto de arrepentimiento por los fallos injustos que llevaron a condenar a inocentes en medio de un conflicto político.
No solo la verdad y la justicia y la garantía de no repetición se debe exigir a las guerrillas y a los militares. El Estado – el cual somos todos- debe garantizar que este capítulo de fallos políticos y de alguna manera relacionados con el conflicto político, se cierre y se corrijan las injusticias cometidas.
La recuperación en la credibilidad de las instituciones judiciales y sobre todo de sus altas cortes, pasa hechos reales de justicia y no de ficción. Más daño a la estabilidad de una nación y a la consolidación de la Paz le hace un puñado de magistrados indignos y mendaces que cientos de ráfagas de fusil.
La paz solo de esta manera es posible construirla, lo demás es vulgar comedia de ella, la Sala Penal a decir la verdad.




Un comentario
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