ARTÍCULO: La Sala Penal, Escondieron su muerto

Como en la declamación Argentina de Miguel A. Camino “En un cementerio de pueblo perdido en un pedregal, con unas poquitas cruces, unas matas de radar y en la oscuridad, los honorables magistrados de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia a la edad de 11 años dieron entierro de “quinta” al monstruoso esperpento revellín y símbolo del oscurantismo judicial de la historia de este país, me refiero al llamado PROCESO MADRE de la parapolítica, el expediente numerado 26625 “miembros del congreso en averiguación” utilizó la Sala Penal esta invención del inquisidor Ivan Velásquez para montar una sangrienta cacería a los aforados elegidos por voto popular que en algo, así fuera en el perfume, olieran a Álvaro Uribe Vélez o se mostraran simpatizantes con las propuestas del entonces presidente; en este expediente las actuaciones denotaron conductas manifiestamente contrarias a la ley que desembocaron en actuaciones procesales, decretos de pruebas sin notificar, diligencias de practicas de pruebas sin presencia del procesado o su defensa, pruebas trasladadas sin notificar contrario a la ley, pruebas sin audiencia de parte violentando la ley 600 del 2.000 y los derechos humanos consagrados en los tratados internacionales signados por Colombia; los magistrados auxiliares o el CTI asignado a la Corte Suprema de Justicia y de la bangaña de Ivan Velásquez se desplazaban a diferentes cárceles del país con grabadora en mano, también a apartados lugares de la patria, incluso al calor de aguardiente tomaban las declaraciones a su antojo y bajo sus premisas que luego eran depositadas en el malleus maleficarun de la Sala Penal el proceso madre, allí están todas las pruebas espurias contra inocentes pero también el prevaricador actuar de la Sala Penal; sus pruebas pre-construidas dormían en ese expediente sin que el afectado lo supiera pero como por arte de magia perversa lo aportaban al proceso que individualmente se le seguía, en el momento que la Sala Penal considerara acorde. Decimos con total tranquilidad que al sepultar de forma sigilosa y en medio de la oscuridad este expediente, habrá que rogar algún día en la vida la exhumación de ese putrefacto cadáver y lo de putrefacto por todo lo criminal que esconde.

Este expediente (Proceso Madre) siempre fue cuestionado por los abogados defensores de las víctimas que secretamente guardaba, incluso la procuraduría general de la nación en muchas ocasiones hizo fuertes cuestionamientos a este proceso por considerar que el mecanismo adoptado por la Sala Penal vulneraba el derecho de quienes resultaren involucrados, además de haber mantenido, de manera indefinida por años este proceso cuando es una actuación que debía cumplir con dos requisitos legales, tener una duración máxima de seis meses y realizar una identificación clara de los presuntos implicados. Incluso la procuraduría fue mas allá y en 2008 solicitó cerrar el expediente del proceso madre, sin embargo, en un acto de soberbia prevaricadora de la Sala Penal se mantuvo este adefesio jurídico y siguió usándolo para condenar inocentes.

Hoy ya nadie habla del proceso madre que fue sepultado de igual manera a la vida ignominiosa, secreta, oscura que vivió y en una selva de injusticia, de violaciones de derechos humanos, este prevaricador proceso posee las mejores pruebas de lo que fueron las atrocidades de la justicia y por fin en el año anterior 2017 en una escueta y escondida noticia la agencia Colprensa señalaba que tras años de funcionamiento la Sala Penal de la Corte decidió que esta manera de investigar “no era acorde con el debido proceso y lo mató”, eso fue lo que siempre señalaron tanto la Procuraduría, como los encartados y lo grave de este sepulto fantasma del cual hoy se le reconoce por parte de los honorables magistrados quienes lo hicieron su instrumento de aplicar justicia, era violatorio del debido proceso, pero los condenados bajo la égida de ese criminal actuar no tendrán ese reconocimiento y seguirán cargando una condena de única instancia y victimas del proceso madre.

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