Es sin lugar a duda las universidades las forjadoras de los seres del ayer, del hoy y del futuro, en el noble oficio de la enseñanza, de los valores, del conocimiento, de los ideales, del intelecto, en ella se acuña el saber, deliberantes, abiertas a la sociedad se deben a sus educandos, han significado aporte invaluable a las generaciones de colombianos que han sido asiduos de sus aulas tecnológica y científicamente grandes hacedoras de país. En Colombia la gran mayoría de las universidades por no decir que todas cuentan con gran reputación y la confianza de todos los estamentos de nuestra sociedad, que en nuestro país esto nos sucede con ninguno de los tres poderes que el imaginario colectivo ve como corruptos.
Es imperioso que la academia ante el debate de la reforma a la justicia sinónimo de paz permanezca activa, vigilante, propositiva, para hacer el gran aporte que todos los colombianos reclaman frente a la corrupción confirmada dolorosamente de la justicia, la academia no puede callarse frente al destino del derecho, de la verdad, y con propuestas éticas combatir la politización de la justicia para ello deben convocar grandes foros donde participen desde el ciudadano de a pie hasta los mas encopetados funcionarios de la rama judicial, el gobierno, el congreso, sus estudiantes que serán los defensores de los postulados de justicia y ética.
Es imperioso que la Academia ante el debate de la reforma a la justicia sinónimo de paz, permanezca activa, vigilante, propositiva.
El 06 de diciembre de 2010 leímos y nos alimento el alma la entrevista que el periódico El Tiempo le hiciera a uno de los mas reconocidos representante de la academia, nos impacto su franqueza y defensa de la institucionalidad y legalidad del desempeño judicial de las altas cortes; no solo afirmo en aquella entrevista, que la Corte Suprema de Justicia estaba legislando por jurisprudencia, creando delitos por jurisprudencia, también enfatizó que cual era el derecho que le estaban enseñando a su alumnos que al llegar a la faena del litigio se encontrarían con un derecho extraño, con un derecho raro a sus conocimientos, en conclusión que el derecho que se aprendía en las universidades no era el derecho
que se aplicaba en los estrados judiciales. ¿Si se le hubiese puesto atención al señor rector de la Universidad Sergio Arboleda se hubiese podido evitar el cartel de la toga?, no tengan ninguna duda que la respuesta es afirmativa. Invitamos a la academia a apersonarse de la reforma a la justicia, con conocimiento, ecuanimidad, independencia y sobre todo buscando que lo que se enseñe en sus sagradas aulas sea lo que la justicia aplique, que en el futuro los egresados del programa de derecho no se estrellen con una justicia politizada, corrupta, ventajista.
Sabemos que en la academia existe brillantes mentes, estudiosos de toda una vida y en muchas los altos togados de este país enseñan también, se que es un honor supremo para una universidad que sus egresados logren llegar en este caso a la cúspide judicial, estos factores deben enriquecer la voluntad de participar y aportar para que la justicia nos acerque a los colombianos y no sea la injusticia quien nos enfrente.
