ARTÍCULO: DON JUAN Y DON MAURICIO

Juan Antonio Gossaín Abdallah

He leído con avidez y gran gozo las columnas El cartel de los falsos testigos: viaje a las entrañas del demonio y Adiós, justicia, adiós, que hoy publicamos en esta trinchera contra la injusticia. Primero porque provienen de plumas sin máculas, sin odios, sin parcialidad y de gran respeto por los colombianos.

Que la honorable Sala Penal ha condenado inocentes y a algunos los ha privado de su libertad con testimonios falsos es verdad. Pero esa Sala sabía que esos testimonios eran falsos; además lo hacían aupados por ellos mismos, es decir por los magistrados de la Sala, incluso negociando la extradición con tal de que dieran testimonio en contra de X o Y parlamentario.

Voy a mostrarles a ustedes de lo que fueron capaces no en la corte, sino los integrantes de la Sala Penal. Les juro que es poco por la limitación del espacio en la revista, pero es un pequeño aporte a la veracidad de sus columnas. También afirmo que no soy el único inocente de este nefasto periodo de la aplicación de “Justicia”.

La investigación de parapolítica la solicité yo. Incluso supliqué que se me investigara. Siempre lo hice así frente a cualquier comentario, nota periodística y/o anónimo. Consideraba y creía ciegamente, como muchos colombianos, que estaba frente a abogados probos, estudiosos y justos, pero que equivocado estuve…

Voy a señalar a algunos con sus pruebas reinas, como en mis debates contra la corrupción en mi proceso. En mi expediente está la prueba de mi inocencia y la culpabilidad de quienes me condenaron.

En mi injusta condena no solo hubo injusticias, prevaricato y parcialidad; también hubo sevicia por parte de los honorables Magistrados que “firmaron” mi condena inverosímil, sin ninguna prueba real.

Habla Don Juan de los falsos testigos y en su mayoría lo son, sobre todo en los procesos de la Corte Suprema, pero no es que sus testimonios pongan en duda la inocencia del encartado. Sus propios
testimonios determinaran que son injuriosos, que no conoce los hechos que relata, que no conoce a la víctima de su mentira. Pero es la misma corte, que a través de sus auxiliares ha aleccionado al falso testigo en su dicho, que no será diferente a puras injurias pero con la tranquilidad del victimario de que su dicho la Corte lo volverá verdad. Por eso desde la primera revista, y en mi proceso, denunciamos que si hay falsos testigos y que tienen un dueño, una fábrica, en mi caso la Sala Penal, y en otros casos la misma justicia (fiscalía). Uno de los mayores “dueños” de la fábrica de testigos es el magistrado estrella de la parapolítica Iván Velásquez con la complacencia de toda la Sala Penal. Don Juan y Don Mauricio, no creo que en el caso de los condenados por la Sala Penal de la Corte la Fiscalía se reconozcan falsos testigos, porque eso sería tumbar las condenas de la Corte, y el señor fiscal y la mayoría de fiscales, son elegidos unos por la corte y otros por la cuotas políticas de los honorables magistrados.

(Ver www.revista la injusticia.com página 23 y 30 primera edición)

No voy a extenderme en palabrerías. Voy a mostrar a los periodistas que se han atrevido a decir la verdad sobre los inocentes de la parapolítica, pruebas irrefutables en mi caso que muestran la atrocidad, sevicia y perversidad con que la Corte me condenó.

1

Le pedí a la Sala Penal el 19 de junio de 2010, que me llamara a indagatoria de la investigación, que yo supliqué se me hiciera, porque los comentarios de pasillo decían que cuando la magistrada campeona de los permisos regresara de su paseo, habría dicho que me capturaría. Es un derecho legal el solicitar su propia indagatoria. La honorable magistrada nunca respondió mi solicitud pero tal como
lo decían en los pasillos, el 14 de septiembre de 2010 me capturó.

2

El 23 de noviembre de 2009, le expidió ilegalmente copias de la declaración de los diferentes desmovilizados (entre ellos a Alias “Zambrano” quien tenía la calidad de testigo en mi proceso). Esto para que en la cárcel donde estaban todos, pudieran tratar de ajustar sus calumniosos dichos. Esta violación a la reserva se dio en la etapa de la investigación preliminar: violaron el artículo 306 del CPP numeral 2 y 3 de acuerdo al artículo 307 de la ley 600 (ver Revista la Injusticia Segunda Edición).

(ver Revista la Injusticia pagina 17 Segunda Edición)

3

En el proceso apareció una carta con prueba trasladada de otro proceso en el año 2011. La carta iba dirigida al Comisionado de Paz y denunciaba que en Bolívar los paramilitares no estaban dejando hacer política. Esta carta tenia fecha del 15 de septiembre de 2003; apenas tuve conocimiento de la aparición de dicha carta, oficié a la Corte que no conocía la carta ni su contenido antes de que se trasladara a mi expediente en marzo del 2011; como siempre he sido franco, le manifesté que no era mi firma y advertí que si en aquel momento hubieran requerido mi firma en ese documento lo hubiera firmado porque no era un documento delictual, ni la carta ni su contenido. Mi defensa técnica le manifestó a la Corte que si llegaran a utilizar la carta como delictual, me hicieran la respectiva prueba grafológica. Pásmense señores periodistas, porque un mes después de haber enviado este escrito, la Sala Penal, en resolución de acusaciones, dice que está probado que no asistí a la reunión del caramelo pero que firmé la carta y eso me hacía participe del delito.

Por todas las maneras seguimos recordándole a la Corte nuestro escrito donde, antes de la resolución de acusaciones, advertimos que no firmé la carta y la solicitud de la prueba grafológica. La Sala hizo mutis por el forum y en la resolución de condena, más de un año después de la advertencia citada, la Corte en un acto de desfachatez dice que en el juicio Cáceres Leal quiere sorprendernos, afirmando que le falsificaron la firma, ¡qué perversos! El expediente muestra sin ninguna duda, que por lo menos trece meses antes de la resolución de condena y en infinidades de veces se había advertido y solicitado la prueba grafológica respectiva. ¡Pero eso no es todo! Imagínense que esta misma carta, y para quienes sí la firmaron, la Corte consideró en sentencias anteriores a la mía, que era un documento y trámite constitucional el que se había hecho con esta carta, siendo la misma carta que yo no firme y no asistí a dicha reunión… La volvieron criminal en mi proceso para condenarme… ¿Cómo les parece Don Juan y Don Mauricio?

(ver página 30 de la Revista Injusticia Segunda Edición y Pagina 14 de la Tercera Edición)

“Consideraba y creía ciegamente, como muchos colombianos, que estaba frente a abogados probos, estudiosos y justos, pero que equivocado estuve…”

4

Se pueden contar por cientos las falsedades, violaciones y fraudes de la Sala Penal en mi proceso. No solo los falsos testimonios de los desmovilizados que en muchos casos terminaron confesando sus mentiras y la preparación que la corte les hizo para tal fin.

Los miembros de la Sala Penal que veía yo como impolutos, justos y estudiosos, eran totalmente falsos, injustos, flojos y nada de impolutos. Voy a mostrar a ustedes señores periodistas, dos falsedades de la Corte difíciles de creer, pero, como en mis debates, con pruebas reinas. Pido perdón a Armando Benedetti por contar esta historia, sabiendo, como lo dije en la Corte, que era una infamia contra el senador Benedetti:

Alias “El Canoso”, quien fue beneficiado en principio por la Sala Penal para no extraditarlo supuestamente por decir la verdad (denuncié en mi juicio que le ofrecieron la extradición para inculparme), manifestó en su versión ante la Corte, que en las elecciones del año 2006 Alias “Gonzalo” le contó que había ayudado electoralmente en el municipio de Soledad al Doctor Benedetti. Dicha versión original de Alias “El Canoso”, fue cambiada por la Sala Penal en que el canoso había afirmado un apoyo electoral a Javier Cáceres en vez de a Benedetti. ¡Qué barbaridad! Basta con oír el minuto y la diligencia señalada por la Sala para escuchar lo que afirmó el canoso, y no es a Cáceres a quien señala. ¡Qué sevicia!, ¡qué falsedad de los magistrados de la Sala Penal! Esto se puede confirmar, con la resolución
de acusaciones en el folio 158 del cuaderno 10 y con la diligencia en el minuto 1:29:47.

(Ver Revista la Injusticia pagina 14 cuarta edición)

5

El Alias “Juancho Dique” manifestó que había cambiado su dicho de que no me conocía ni se había reunido jamás con el suscrito. Manifestación que había hecho ante la procuraduría y dos veces ante la Corte, pero que en Agosto del 2009 la magistrada lo obligó a decir cosas de Cáceres y señaló como prueba la diligencia de ese mes, donde la magistrada lo coacciona con la mujer de Alias “Juancho Dique”, y que ella sabe que Dique le mintió a Justicia y Paz sobre el asesinato de un señor apellido Bonfante. La Sala jamás compulsó copias para investigar a la magistrada, como era su deber, ante la autoridad competente. Sencillo: una investigación imparcial así debía fallarlo, presión indebida al testigo.

(Ver Revista la Injusticia pagina 22 Cuarta Edición)

6

Imagínense que en la resolución de acusaciones, los “honorables” amarraron un cargo contra mí con un escrito en el pie de página, donde afirman que el señor Adalberto Marimon reconoció que el senador Cáceres era amigo político de Álvaro Trocha Guzmán (asesinado por los paramilitares siendo exalcalde del Guamo, Bolívar). ¡Otra gran falsedad de los magistrados de la Sala Penal! El señor Adalberto Marimon fue un testigo de la Corte y rindió una versión que duró una hora y quince minutos, y en ningún momento se le preguntó siquiera por el señor Álvaro Trocha Guzmán. Imagínense como está plagado mi proceso de falsedades de la corte, falsedades que se cuentan por cientos y están a la vista en el proceso 28436.

“…no tienen temor alguno, los protege la impunidad, nadie revisa sus fallos y no tienen más juez para sus delitos penales que ellos mismos.”

Don Juan y Don Mauricio, también se cuentan por cientos las pruebas documentales y testimoniales de mi inocencia, pero parece que no existieran en mi proceso, nunca se mencionan ni se evalúan. Les recuerdo aquí una de ellas que causo sensación nacional: cuando le pedí a todas las autoridades del país en el año 2002 que me quitaran 593 votos en el municipio de Córdoba, Bolívar; por considera que esos votos no me pertenecían.

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Iván Velazquez

(Ver Revista la Injusticia pagina 16 Segunda Edición)

Mi pregunta es: si no le da miedo firmar una resolución con estos fraudes, ¿de qué no serán capaces? Pero claro, no tienen temor alguno, los protege la impunidad, nadie revisa sus fallos y no tienen más juez para sus delitos penales que ellos mismos. Posdata: estoy preparando para ustedes, Don Juan y Don Mauricio, un documento más extenso donde se demuestra en mi proceso las barbaries de la Corte y me ratifico en no ser el único inocente de estos procesos de parapolítica.

JAVIER CÁCERES LEAL

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Mauricio Vargas

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