¿PURA MENTIRA?

Que los comentarios de pasillos sobre los miembros de nuestras cortes son mentirosos y exagerados, ¿mentira?

Que los magistrados llegan a la cumbre de nuestro sistema judicial con los maletines llenos de hojas de vida de familiares, amantes y amigos para enchafainar en cualquier rama del poder público, ¿mentira?

Que nuestros honorables Magistrados una vez elegidos no cierran sus oficinas o se las dejan al compadre, ¿mentira?

Que nuestros honorables Magistrados tienen que hacer mucho lobby para poder aparecer en la terna del Consejo Superior de la Judicatura, ternas hasta de 19, ¿mentira?

Que nuestros magistrados tienen luego que hacer lobby ante los togados de la corte a la que aspiran, ¿mentira?

Que nuestros magistrados han tenido que esperar hasta 2 años para salir elegidos por peleas internas de conservar mayorías al interior para decidir con “lineamientos”, ¿mentira?

Que nuestros togados deben comprometerse con sus electores a respetar la línea “jurisprudencial”, ¿mentira?

Que nuestros togados son elegidos principalmente respetando la decisión de la Sala a la que aspiran, ¿mentira?

Que nadie sabe cuánto cuesta una “campaña” para salir elegido Magistrado de las altas cortes en Colombia, ¿mentira?

Que a muchos de los aspirantes a ser magistrados se les engorda el cuerpo, se les adelgaza la billetera y corren el riesgo de quedar alcoholizados, ¿mentira?

Que muchos de estos aspirantes quedan atónitos ante la capacidad de mentir de los togados, ¿mentira?

Que estos togados hacen mayoría en sus respectivas Salas para elegir presidentes de la misma y para decidir respaldo en esa mayoría, ¿mentira?

Que en las salas los togados se enfrentan con sus bandos en contra de otros bandos y no necesariamente por temas jurídicos, ¿mentira?

Que dejan la oficina de abogados cuando la cooptación los elige y entregan poder a amigos o socios que litigarán con la presunción de ser el amigo o socio de tal magistrado, ¿mentira?

Que nuestros togados una vez se acerca su partida buscan dejar al partir un amigo en su silla, ¿mentira?

Que nuestros togados buscan elegir a sus auxiliares como su reemplazo, ¿mentira?

Que nuestros togados en su gran mayoría son docentes, son sociables (almuerzos, desayunos, cenas, tinticos y buen traguito y mucho turismo) a qué hora leen tan extensos procesos, ¿mentira?

Que nuestros togados ideológicamente son promiscuos, que unos hacen el 5 a 4 a favor de una tesis y al rato el 5 a 4 en contra de la tesis que impusieron primero, ¿mentira?

Que nuestros togados cambian las jurisprudencias por conveniencia como se cambia los calcetines o los pantaloncillos los futbolistas, ¿mentira?

Que nuestros togados legislan en contra de la ley con sus “jurisprudencias”, ¿mentira?

Que nuestros togados tienen contactos con los interesados en los temas que investigan y no necesariamente en sus despachos, ¿mentira?

Que nuestros togados son flojos, se duermen en las audiencias, que no leen los procesos y firman los fallos sin leer, ¿mentira?

Que hay togados responsables que han renunciado no de manera posfechada sino de manera inmediata. No es mentira.

Que hay togados que sin ser mediáticos cumplen humildemente, responsablemente, justamente con su función. No es mentira.

JAVIER CÁCERES LEAL

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

No te vayas sin leer...