Los reiterados incumplimientos a sus compromisos como Jefe de Estado, lo narrado por Íngrid Betancourt, lo dicho por Armando Benedetti y otros indicios fuertes, apuntan a que el mandatario de los colombianos podría estar atravesando una penosa situación de adicción a las drogas y al alcohol. Análisis periodístico de los hechos.
El 15 de marzo del año pasado en plena carrera electoral de cara a la primera vuelta por las elecciones presidenciales, en un debate entre los candidatos del momento organizado por la revista Semana y el periódico El Tiempo, la candidata Íngrid Betancourt hizo un comentario al que no se le dio mayor importancia y que fue calificado por muchos como innecesario o golpe bajo o intromisión en la vida privada ajena.
“Cuando fui a visitar a Gustavo, me acuerdo que él estaba en una gran depresión, tirado en el piso, sin poder moverse. No me voy a meter en tu vida privada, Gustavo”… dijo la exsenadora.

Hablaba de un episodio ocurrido hace cerca de 30 años cuando Petro fungía como Embajador en Bélgica del gobierno de Ernesto Samper y ella llegó a su casa, topándose con una escena que desde entonces le levantaba sospechas sobre las causas de la lamentable condición de quien hoy es el Presidente de la República.
Por alguna razón el campanazo de alerta lanzado por Íngrid en ese momento no influyó para nada en los sucesos posteriores que llevaron a Petro a ganar la Presidencia de la República y nadie más volvió a recordar el episodio.
Hasta hace pocos días, en el que se han venido atando cabos que parecían sueltos, que hacen pensar que la causa de aquella gran depresión presenciada por Íngrid en Bruselas, podría ser más bien un estado consecuencia de la adicción total a sustancias alucinógenas que el país no conoce y que sería la causa inequívoca de sus permanentes incumplimientos a sus deberes como mandatario de Colombia.
Ya en un pasado reportaje, la Revista La Injusticia hizo un llamado especial a los colombianos a rodear al Presidente por su presunto abuso de sustancias que le estarían haciendo perder el norte de sus funciones como Jefe de Gobierno y de Estado, en un artículo en el que se hizo alusión a algunos de los más sonados casos de incumplimientos injustificados a su agenda cotidiana.
Sobre la adicción de Petro a las drogas y el presunto abuso del alcohol ya han hablado dirigentes políticos desde el Congreso de la República, quienes han pedido al mandatario que dé explicaciones mucho más convincentes que la tibia respuesta que dio en una entrevista el fin de semana pasado, cuando dijo que su agenda la hacían personas “extrañas”.
El país está a la espera de las debidas explicaciones del Jefe de Estado, como quiera que la situación desde hace tiempo ya ha trascendido de su vida privada y directamente está afectando sus labores como Presidente de la República y por lo tanto de todo el país.
A Petro se le han pasado por alto gravísimas faltas en su agenda que comprometen las relaciones de su gobierno con otros países, así como también con gremios, empresarios, magistrados, líderes políticos y las propias comunidades que en múltiples ocasiones se han quedado con la fiesta armada a la espera del arribo de un Presidente que no llega nunca.
¿Y A QUÉ SERÁ ADICTO PETRO?
Por supuesto que este medio de comunicación, ya que por ahora nadie lo ha hecho público, no conoce la droga o el conjunto de drogas que estarían nublando la capacidad ejecutoria del Presidente de la República, a pesar de las múltiples elucubraciones y comentarios que se hacen en los corrillos políticos de los más altos escaños del poder público.
Podría tratarse de la cocaína, tal como lo insinuó en su momento el exembajador Armando Benedetti en sus audios con Laura Sarabia, recientemente nombrada directora de Prosperidad Social, a quien palabras más palabras menos, le dijo que su jefe (es decir Petro) tampoco podría ejercer su cargo si se trataba de hablar de cocaínomanos tal como lo es Benedetti.

Algunos creen que su adicción podría ser a una droga más fuerte que le impide departir socialmente y cumplir con sus obligaciones como mandatario. En ese caso podría tratarse de drogas sintéticas, pastillas o hasta se insinúa que podría ser bazuco, una droga de alta peligrosidad que es usada principalmente por los habitantes de calle debido a su fácil acceso y su bajo costo.
¿CÓMO LE LLEGARÍAN LAS DROGAS A PETRO?
Y si llegara a ser cierta la adicción de Petro a algún tipo de droga, entonces valdría la pena preguntar: ¿cómo consigue el Presidente satisfacer su necesidad de consumo? ¿quién o quiénes le proveen la sustancia?
Es difícil imaginar que un miembro de su esquema de seguridad se preste para eso y si se tiene en cuenta que la adicción es de vieja data, se descarta de plano. Alguien de su círculo más cercano sería ese proveedor, porque de alguna parte la tiene que sacar.
Esta revista lanza la pregunta: ¿Laura Sarabia además de ser la persona más cercana al Presidente desde que era candidato, en Palacio solo cumplía con sus obligaciones como Jefe de Gabinete o estaba encargada de asuntos más personales del mandatario?
También salta la duda de quién o quiénes lo acompañarían en el momento del consumo, que se estaría dando cuando el mandtario se desaparece por dos o más días y se sabe que no está con la Primera Dama.
En estos días su hermano Juan Fernando Petro dijo en el programa Los Informantes de Caracol Televisión que el Presidente padece del síndrome de Asperger, una anomalía conductual que influiría en su relación con los demás, una salida en falso que estaría demostrando el afán de sangre de lanzarle un salvavidas a la imagen de adicto del hermano.
Como tampoco es de sorprender las afirmaciones de Juan Fernando Petro en el sentido de que más de un millón de votos de su hermano serían producto del impulso de criminales prisioneros en las cárceles de Colombia, lo que algunos interpretan como otro paraguas abierto para proteger a su hermano ante el escándalo del presunto ingreso de dineros de dudosa procedencia a su campaña en la Costa Caribe.

Una teoría que muchos no creen mucho debido a que Petro ha tenido una vida pública prolífica y longeva, en la que se ha enfrentado a multitudes en innumerable número de ocasiones. De hecho cuando en estado de embriaguez se subió a una tarima en Girardot para dar un discurso de campaña, el propio Gustavo Bolívar reconoció que el entonces candidato había estado tomándose unas copas, que fue la razón del ‘empelotamiento’ de su lengua y no la enfermedad de la que ahora habla su hermano.
Le teoría que más cobra fuerza es que se trataría de una adicción total a diversas sustancias sicoactivas y al alcohol lo que estaría afectando el Presidente de la República, una razón más que de peso para ser objeto de un juicio político si es que tiene una imposibilidad manifiesta para ejercer sus funciones.
Algunos creen que a Petro se le podría endilgar la conducta de abandono de cargo por las reiteradas ausencias a las labores que competen a su fuero presidencial, una vía poco probable, pero que en cualquier empresa tendría todo el sentido y sería motivo más que suficiente para amonestar e incluso despedir a un trabajador.
Hay que recordar que Gustavo Petro Urrego es el Presidente de Colombia, que tiene un enorme poder, pero también una gran responsabilidad sobre sus hombros: nada menos que regir los destinos de la política colombiana, sus leyes, ordenamientos y relaciones con el resto de países del mundo.
Fue elegido por voto popular y por lo tanto su compromiso es aún mayor, no solo con quienes votaron por él, sino con los 50 millones de colombianos que están bajo sus dictámenes y orientaciones desde lo público.
La Revista La Injusticia sigue muy de cerca este episodio y seremos guardianes de la condición del Presidente y las implicaciones que podría tener en los colombianos sus probables adicciones a drogas y otro tipo de sustancias.




3 comentarios
Esta puede ser una triste realidad…el líder de todo un país…ahora salio ser un consumidor…como. podrá manejar una ecuanimidad y una responsabilidad en desiciones tan importantes para el desarrollo y prosperidad de nuestra línda y adorada patria……opino que debe internarse en un instituto de rehabilitacion..y dejar el mando a personas sanas y correctas
Pero utgente y sin compasion pues es muy grave esta situacion9
Dejen de ser menterisos incendiarios y charlatanes no hallan como dañarle la imajen a una persona nada mas por su odio contra el presidente respeten