Magistrado auxiliar Iván Velásquez abrazado por León Valencia, meimbro de ONG Arcoiris en un agasajo campestre.
Son muchas las actuaciones sórdidas, ilegales y prevaricadoras que el auxiliar “estrella de la parapolítica”, Iván Velásquez, hizo en mi proceso, algunas fáciles de señalar otras que el tiempo y la verdad sacarán a flote.
Inconcebible en una sociedad medianamente civilizada, cuando el administrador de justicia, que es la más noble de las misiones humanas, después de salvar vidas, esconde en su alma y en su pensamiento, rencores que perturban su deber.
El magistrado auxiliar de la Sala Penal de la Corte IVÁN VELÁSQUEZ, le debe muchas explicaciones al país y esperamos algún día pueda darlas ante un juez nacional o ante una Corte Internacional de Justicia, por sus actuaciones torcidas en las investigaciones de la llamada parapolítica, por la que algunos medios lo calificaron como “EL MAGISTRADO ESTRELLA”, calificativo que de ser cierto, su reconocimiento comenzaría por sus inmediatos jerarcas, que no hubiesen dudado en ningún momento, para ungirlo como togado de la Suprema, dignidad a la cual insistentemente aspiró el abogado de marras.
Los medios a los que le filtró la información en muchas ocasiones desde su interés particular y protervo lo volvieron el supuesto magistrado estrella de la parapolítica. Esos mismos medios y periodistas nunca han querido averiguar la verdad sobre las filtraciones de este auxiliar.
Son muchas las actuaciones sórdidas, ilegales y prevaricadoras que este auxiliar hizo en mi proceso algunas fáciles de señalar otras que el tiempo y la verdad sacarán a flote, por ejemplo la denuncia que me hizo en la cárcel de La Picota el abogado de alias Ernesto Baez, abogado Samuel Arturo Sánchez, “que el auxiliar Velásquez en compañía de otro magistrado auxiliar que no identificó alias Ernesto Baez, se le acercó en la Corte para pedirle que declarara en mi juicio contra mí” acusación que lógicamente grabé, y en el juicio alias Ernesto Baez no negó su abogado y la confianza que a este profesional del derecho le tiene y menos que lo hubiera mandado a visitarme a la cárcel para este tema.
Por ello en mi juicio taché como testigo falso a alias Ernesto Báez y aporté el CD de la grabación, como prueba sobreviniente.
Pero claro quien redacta en la Corte y quien de verdad trabajaba estos procesos era el mismo inculpado el magistrado “estrella Velásquez” y como los demás no leen, dijeron que la prueba era extemporánea, inaudible, y que no se sabía si realmente la persona que hablaba en el CD era el abogado de Báez.
Qué burla la justicia. ¿Por qué no trasladaron a la autoridad competente la grabación para hacer las transcripciones de rigor y la prueba de verificar la voz? Sencillo, arrojaría la verdad, que el magistrado estrella tenía que esconder.
Y qué decir de aquel día que con una grabadora en mano el “magistrado estrella” se fue a la cárcel de Cómbita, antesala en Colombia de las cárceles de EEUU (extradición), y con un número de procesos de los múltiples procesos paralelos y secretos que me tuvo abierto hizo que alias Diego Vecino cambiara su versión original en la Procuraduría General de la Nación, aunque fuera esta versión inane, él la convertiría en prueba para condenarme, pero el magistrado estrella de los medios de comunicación se fue escondido para Cómbita, sin ministerio público, sin notificar al senador Cáceres de esta diligencia, menos a su defensa y logró a solas con alias Diego Vecino que este recordara que alias Juancho Dique le había informado de una supuesta reunión con Cáceres donde este le pedía por la vida de uno de sus líderes. Fue premiado Diego Vecino con la no extradición.
Uno de mis tantos debates contra la corrupción, fue la denuncia con abundante prueba sobre cómo se robaron en Colombia los dineros de la reinserción y entre los ladrones señalamos a la ONG Arcoiris.
Y si lo que dice León Valencia compañero de trago del magistrado estrella en la revista Semana (ver recuadro) y es que “los estudios” de la ONG Arcoiris fueron acogidos por la corte y vueltos procesos criminales a los referenciados.
Debo recordar a mis queridos lectores uno de mis tantos debates contra la corrupción, y fue la denuncia con abundante prueba sobre cómo se robaron en Colombia los dineros de la reinserción y entre los ladrones señalamos a la ONG Arcoirirs, que sabíamos por venganza nos incluiría en su supuesto estudio de la parapolitica y que antes que ese estudio fuese publicado le pedimos a la corte nos investigara por lo que el manifestara de nosotros.
Sin imaginarnos que el magistrado estrella no solo tenía el estudio de Arcoiris como la ‘Biblia de la parapolítica si no su amistad y compañero de whisky de varios de nuestros denunciados por ladrones.
La designación de IVÁN VELASQUEZ, como magistrado de la Corte, no se dio nunca a pesar de la fuerte presión de muchas columnistas del país, de medios que aspiraban seguir contando en la sala penal con sus filtraciones.
Mi suerte estaba cantada, en las actuaciones procesales que sucedieron, al caer en las fauces de quien no tenía la condición de la diosa Temis, las que sus mismos colegas de la Suprema, ostensiblemente no vieron, pero de la que fue su amanuense y director de orquesta de esta opereta, la más negra e infame que se haya escrito en desmedro de principios universales del derecho penal.
La botada disfrazada de traslado del magistrado VELASQUEZ, es un capitulo que la Sala Penal de la Corte, nos debe explicar a los colombianos. Porque de lo uno como de lo otro, ¡el magistrado estrella quedó estrellado!
Seguiremos en la tarea
Ha valido la pena. A mediados de 2011, el presidente Santos me invitó a la Casa de Nariño a presentar la investigación sobre la influencia de fuerzas ilegales en las elecciones para gobernadores y alcaldes. Estaban los ministros del Interior y de Defensa, el director de la Policía y el comandante de las Fuerzas Armadas, los jefes de organismos de inteligencia y otros funcionarios del alto gobierno.
Le mostré al presidente una lista de 126 candidatos a las alcaldías y gobernaciones que podrían ganar las elecciones gracias al apoyo de bandas criminales o de fuerzas guerrilleras. Ya había tenido un examen y depuración por parte de agentes de inteligencia del Estado.
(…) Era una situación alarmante que comprometía a ciudades principales y departamentos de primer orden. (…)
Vuelvo a contar esta historia porque creo que la reunión fue un hecho extraordinario. Como lo había sido años antes la decisión de la Corte Suprema de Justicia de tomar nuestras investigaciones para iniciar procesos judiciales contra un numeroso grupo de parlamentarios.
Nunca había pasado por mi cabeza la idea de que indagaciones de tipo académico le pudieran servir al Estado para tomar decisiones trascendentales para la democracia. En los días de miedo o desazón, recurro a estos recuerdos para darme ánimo y seguir en la tarea junto al equipo de personas que me han acompañado desde hace ya una década. (…)
Escrito de León Valencia, del 18 de mayo del 2013 en la Revista Semana



