A JOSÉ LEÓNIDAS LO ABANDONÓ LA SUERTE. YA ESTÁ A UN PASO, MUY PEQUEÑO, DE TENER PASABORDO A LA PICOTA.
Sus discípulos en la Corte, no tienen opción distinta. Sus amigos en la Corte, al igual que él, dejaron de dormir menos tranquilos, desde cuando se supo, oficialmente, que el banquillo de los acusados de la Corte, esperaba por él, para escuchar ese resuelve temido – y al cual le fue esquivo por casi cuatro
años – de “se ordena su captura por ser necesaria y útil para el desarrollo de la actuación penal y para evitar que utilice su poder para obstruir a la administración de justicia”.
José Leónidas tiene una disyuntiva del alma: permite a sus amigos activos e inactivos de la magistratura que le compren y paguen su silencio o usa su
vanidad y prepotencia para revelar la parte oculta del cartel de la toga no contada, pero, sí sabida en los cocteles de los mejores cafés, bufetes y despachos judiciales de Bogotá.
Lo contado por LUIS GUSTAVO MORENO RIVERA era de público conocimiento en toda Bogotá y en la Corte misma. Había un silencio cómplice omisivo de unos y un accionar delictivo positivo, no confesado, de otros. Era una hipocresía moral y jurídica insostenible que develó MORENO RIVERA y de la cual, queda un saldo importante en la Corte Suprema de
Justicia, saldo que, sin duda, será y así va a ser, utilizado por JOSE LEONIDAS para pagar su factura con la justicia
Su personalidad no le permite quedarse callado. Es un hombre curtido en el quehacer maldadoso, hábil en lo delictivo, diestro y previsivo en las cosas perversas, vanidoso, soberbio y prepotente, cualidades difíciles de conciliar con la prisión y el escarnio público en solitario que, ya es sobreviniente.
Se hacía firmar documentos de sus colaboradores donde quedaba, a salvo, de cualquier compromiso legal, en las cosas que, de suyo sabía, eran incorrectas e ilegales.
Los días de JOSE LEONIDAS en Canadá, están contados. Su plan de vuelo está listo. El reloj Cartier – Ballon Bleu de oro y de pulso que quedó sin usar, pese a su alto costo, sigue marcando esas horas regresivas.
Él, a diferencia de MALO FERNÁNDEZ Y RICAURTE GÓMEZ, sí sabe y la tiene suficientemente clara que, sus discípulos de hoy y, colegas de ayer, no tienen camino distinto a encarcelarlo y condenarlo. Y por ello, no se quedará callado, hablará y contará lo no contado, hasta hoy, sobre el
cartel de la toga.
Sus discípulos y ex – colegas serán severos e implacables con él. De un lado, necesitan mostrar que son impolutos, que no comulgan con los desviados y avaros de dinero y poder y que, no queda, en la Corte, representantes taimados del cartel de la toga.
En suma, necesitan y requieren “limpiar” el aviso de la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA y mostrar en el foro internacional que en Colombia “nadie está por encima de la ley” y que la “justicia cojea, pero llega”.
Que pese al escándalo, al desprestigio, a la desvergüenza y desfachatez de lo acontecido en el corazón de la Corte, no hay colapso judicial y no somos un estado fallido y que en las cenizas de la credibilidad de la Corte, hay gente con recia formación moral y profesional.
Será una puja y un chantaje jurídico que la Corte “buena” no podrá asumir ni tolerar.
JOSE LEONIDAS retará a MORENO RIVERA – que ya está cooptado – a que confirme sus dichos y aseveraciones.
Será un verdadero abanico SANYO el que encienda JOSE LEONIDAS porque no solo le tocará contar lo malo que se hizo jurídica y procesalmente, sino aquello que, fuera de los estrados judiciales, se concertó y consumó, en medio de manteles, sábanas, vino espumoso y melodías del maestro RAFAEL ESCALONA, para afinar las direcciones de las determinaciones judiciales ofrecidas al mejor postor y amigo. El licor, no es buen consejero, pero redestila la sinceridad humana.
Se avecina un espectáculo triste y desgarrador, con el alto tribunal supremo de justicia ordinaria y Colombia conocerá la dimensión del daño causado por aquellos que integraron el llamado Cartel de la Toga a la sagrada misión de administrar justicia y, como nunca antes, cobrará vigencia aquella frase de película que dice “…No creo que muchas personas se den cuenta de lo importante que es la inocencia para los inocentes”…
Esa frase, que usó LUIS GUSTAVO MORENO RIVERA para dar inicio a su libro “el falso testimonio” y que, en la Corte, sigue siendo un tema trivial cuando se trata de sujetos a derrotar judicialmente.
Como lo dijo MORENO RIVERA sobre de su llegada a la FGN:
“…me nombraron para “joder” a quien había que “joder” y “salvar” a quien había que “salvar” …”
Algunos culpables, compraron su inocencia. Muchos inocentes no tuvieron o no quisieron pagar por preservar la preciada presunción. Otros pagaron y no se sabe, si lo siguen haciendo, para que sea el paso del tiempo quien los absuelva.
Colombia entera, tendrá muy poco que agradecerle a JOSE LEONIDAS por las ásperas verdades que guarda y contará, pero, no será ese el aplauso a perseguir: ¡JOSE LEONIDAS viene a “salvarse” y él sabe cómo hacerlo!
Su “salvación judicial” es la perdición de otros que siguen posando de impolutos e intelectuales y cuya respetabilidad y honorabilidad, volará en mil pedazos, como el otro RICAURTE en San Mateo.
