ARTÍCULO: ASÍ HEMOS DENUNCIADO EN LA INJUSTICIA

Para beneplácito de todos los que hemos formado parte de este quijostesco proyecto y de los miles de lectores que a lo largo y ancho del país y aun por fuera de las fronteras nos han acompañado durante este tiempo, la revista LA INJUSTICIA llega a su quinta edición, algo por lo que muy pocos apostaban.

Han sido cinco ediciones trabajadas de manera concienzuda y seria, respondiendo al talante del ejercicio periodístico hecho con responsabilidad, plagada de afirmaciones y revelaciones trascendentales, pero siempre con abundantes pruebas documentales de todo lo que aquí se ha dicho.

Tanto ha sido así, que a pesar de que este medio independiente ha develado tantas anomalías en la rama de la justicia colombiana y la forma irregular como proceden algunos operadores en este país, hasta el momento no hemos recibido la primera queja, el primer reclamo ni mucho menos la primera rectificación de lo que aquí se ha dicho.

Y bien vale la pena señalar que es mucho lo que aquí se ha dicho. Son muchas las pruebas que se han mostrado, son diversos los procedimientos anómalos que hemos denunciado con valor de patria, con el único propósito de que sean visibilizados por una sociedad que tiene el derecho a conocer una cara de la verdad que muy pocos se atreven a mostrar.

No se trata de hacer un juicio de responsabilidades contra los medios de comunicación tradicionales que hacen su trabajo y lo hacen bien. Pero generalmente en ellos se mueven intereses que muchas veces les impiden mostrar las verdades en su real dimensión.

Desde esta modesta tribuna hemos tratado de que eso cambie en parte. La historia dirá finalmente si lo hemos logrado, pero al menos lo hemos intentado con la seguridad de que todas las denuncias hechas a través de estas cinco ediciones, están sustentadas en la verdad de lo que han sido los hechos aquí descritos.

Si bien es cierto que la mayor parte los artículos han girado en torno al injusto proceso que llevó al ciudadano Javier Cáceres Leal a ser privado de su libertad y a recibir una condena a todas luces ilegal e injusta, este entramado de inconsistencias, irregularidades y hasta delitos que se han cometido en ese proceso, ha generado un nuevo ASÍ HEMOS DENUNCIADO EN LA INJUSTICIA escenario en el país, que se plantea un nuevo debate que va más allá de un expediente.

Un debate que apunta al modelo de administración de justicia en un país en el que los bajos sentimientos y los rencores hacen que los corazones se perviertan y aflore lo peor de los seres humanos, vinieren de donde fuera y en ese contexto aparecen los operadores de justicia, la inmensa mayoría de ellos honestos y justos, pero infortunadamente permeados por un grupúsculo de personajes que han trocado los valores de lo que debe ser el juez y han pasado a convertirse en instrumentos de un sistema corrompido que también los ha utilizado a ellos para cobrar venganzas, pasar viejas facturas y descargar odios acumulados.

El claro ejemplo de injusticia que se ha cometido en el caso de Javier Cáceres Leal es un ejemplo ante el mundo de lo que nunca debe repetirse en Colombia contra ningún ser humano. Juzgado ilegal e injustamente por un tribunal en única instancia, vulnerados su derecho al debido proceso, a la presunción de la inocencia, su buen nombre, en fin, violándosele sus derechos humanos.

LO QUE HEMOS VISIBILIZADO

LA LUCHA CONTRA LA CORRUPCIÓN DEL SENADOR CÁCERES

Desde la primera edición, esta revista ha puesto de presente que Javier Cáceres Leal es una persona de extracción humilde que supo adquirir un liderazgo en su comunidad, que lo llevó a la vida política donde tuvo una carrera brillante, enarbolando siempre la bandera contra la corrupción administrativa.

Tanto en su paso por las corporaciones locales y regionales (Asamblea de Bolívar y Concejo de Cartagena), como durante sus años en el Congreso de la República, Cáceres dio muestras de esa lucha infatigable. Así ha quedado plasmado en esta revista en la cual se han reseñado algunos de los muchos debates que Cáceres dio contra la corrupción, los cuales le valieron la enemistad de muchos poderosos de este país. Algo que a la postre le cobrarían con su propia libertad, como también se ha demostrado en este medio.

TESTIGOS FALSOS Y CONTRADICTORIOS

Durante las cinco ediciones de la revista, hemos mostrado la manera como los testimonios utilizados para condenar injusta e ilegalmente a Javier Cáceres, fueron ama- ñados, muchas veces montados, contradictorios de una versión a otra, obtenidos de una manera ilegal, direccionados por los magistrados de la Corte Suprema de Justicia y que a pesar de ello, les dieron total credibilidad para emitir un fallo condenatorio ilegal e injusto.

LA DECEPCIONANTE SALA PENAL DE COLOMBIA

La revista LA INJUSTICIA ha servido para poner de presente que los honorables magistrados de la Corte Suprema de Justicia, especialmente los miembros de la Sala de Casación Penal, no son tan pulcros como muchos piensan. Hemos demostrado que no trabajan, que los fallos los firman sin leer, que se duermen en las audiencias y que sus actuaciones son dirigidas por los magistrados auxiliares que son quienes realmente representan el poder en esa honorable corporación.

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EL CARÁCTER AGRESIVO DE LOS MAGISTRADOS

De igual manera con abundantes pruebas hemos mostrado la manera como actúan algunos magistrados sin piedad de los acusados. Les violan sus derechos fundamentales. Les niegan pruebas, testimonios que podrían servir para la defensa, los tratan mal en las audiencias, se burlan del acusado y por el contrario le dan todas las garantías a los testigos que señalan y enlodan a honorables servidores públicos, que en el caso de la llamada ‘parapolítica’, se trata de criminales confesos muchos de ellos con cientos de víctimas a cuestas, que solo buscan beneficios para sus propios procesos, como también lo hemos demostrado.

MANGUALA ENTRE INVESTIGADORES Y ALGUNAS ONG

Desde la primera edición de LA INJUSTICIA vimos cómo un personaje nefasto para la sociedad como lo es el señor Iván Velásquez Gómez, exmagistrado auxiliar de la Sala Penal y excoordinador de la parapolítica, se involucraba con quienes en un momento dado fueron afectados con los debates de Javier Cáceres generando dudas sobre el comportamiento ecuánime que debe tener un juez de su categoría.

HECHOS INVENTADOS PARA ACUSAR Y CONDENAR

No nos ha temblado la mano para señalar con pruebas que la Sala Penal inventa hechos, testimonios, tergiversa pruebas o las interpreta a su acomodo para poder condenar. Pasa por encima de conceptos autorizados como el de la Procuraduría, manipula expedientes, ‘adiestra’ testigos para que digan lo que les interesa y sustenta hechos que no se relacionan en la Resolución de Acusación violando flagrantemente las normas básicas del derecho penal.

ÚNICA INSTANCIA, ILEGAL E INJUSTA

La revista ha servido para demostrar que la justicia de este país está en pañales al darle plenos poderes a una sola corporación como lo es la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia, único juez de servidores como los congresistas de la República.

Colombia es de los pocos países en el mundo en el que subsiste este modelo inquisitorial en el que el acusado queda a merced de un grupo de seres humanos que como todos tienen fallas, pero que no tienen quién se las revise.

En el caso de los congresistas, la Corte es única instancia. Contra sus fallos no procede recurso alguno. Es decir pasa a cosa juzgada por más que durante el proceso se hayan cometido errores. No hay quien les revise esos fallos.

MAGISTRADOS, CASI INMUNES

A pesar de que la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes es por ley la que debe investigar a los magistrados de la Corte Suprema, en esta revista hemos demostrado que ese mecanismo es inoperante. Los congresistas que tendrían que investigar se sienten amedrentados por los togados de la CSJ y dilatan convenientemente las denuncias en su contra. Eso hace que los magistrados se sientan más cómodos a la hora de violar derechos humanos en el desarrollo de un proceso que ellos lleven y que son de única instancia.

PROTEGEN ILEGALMENTE A SUS AUXILIARES

En el proceso 28436 está debidamente probado cómo los honorables magistrados titulares de la Sala Penal para proteger de investigación a sus magistrados auxiliares desvirtúan las acusaciones o simplemente las desconocen. Dos ejemplos: Iván Velázquez y Mónica Jiménez. Adevrtimos que no son los pronunciamientos de la Sala lo que les otorga inocencia a estos magistrados auxiliares. La actitud ética constitucional y legal debe ser compulsar copias para que la autoridad competente legalmente investigue a sus auxiliares. Violan los honorables magistrados el deber de todo ciudadano de poner en conocimiento de la autoridad respectiva un preseunto delito.

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