HERMANO:
Que difícil recordarte sin sentir un profundo dolor y tristeza, no solo por tu temprana partida sino por la injusticia que cometió la sala penal contigo, con tu familia y amigos, que la prensa acolitó oficiosamente estos prevaricatos. Como congresistas nos conocimos, caballero, educado, y con gran vigor para avanzar en tu vida y carrera política. También disentimos como buenos demócratas.
Hoy vuelve a mi mente como un recuerdo imperecedero el día que nos reunimos en la cárcel La Picota.
Tú interno y yo libre, me contaste con gran preocupación cómo estaban manejando tu proceso. Me hablaste de tus falsos testigos, de violación al debido proceso, falsas pruebas y que el interés de la GÓMEZ GALLO sala penal era condenarte.
Te escuché con religioso entusiasmo pero al abandonar tu celda no creí nada de lo que me contaste y te juzgué culpable en mi mente, no podía yo, un ciudadano apegado a la justicia, creer que la sala penal de la Corte Suprema de Colombiana donde siempre supuse llegaban los mejores abogados, brillantes, estudiosos y sin ningún interés diferente a ser justos, cometieran esos crímenes que tú me contabas, pero no hay nada tan inexorable como el tiempo y me tocó a mí sufrir y vivir esa amarga e inhumana experiencia.
También recuerdo cuando llegaron los colegas de la unión interparlamentaria y me preguntaron qué había pasado, les conté tu anécdota y agregué: “no le creí a Gómez Gallo pero lo que me contó aquel día era la clara verdad como el sol del día.”
No sé qué me deparará Dios en el futuro pero mi meta es mostrar no solo mi inocencia si no la de compañeros como tú.
Tu frase y mi frase “si a un ciudadano lo juzgan en única instancia y su juez es investigador, acusador y fallador, de equivocarse, cuándo aceptará su error y si tiene insanos intereses nadie te salva y tú agregaste y si ese juez no tiene juez solo Dios te salva.”
Amigo, seguimos en la vida y perseguiremos nuestra común meta y como al igual que tú, creo en Dios, confió que la verdad le ganará a la mentira, a la infamia, a la injusticia.
A tu familia que es mi familia los quiero y desde esta página los invito a que no cejen en tu lucha que es también la mía.
Por JAVIER CÁCERES
