El pasado 31 de agosto en un hecho lamentable en el sector La Puntilla del barrio Olaya, un niño de tres años fue asesinado por balas asesinas que intentaban acabar con la vida de un adulto que conducía el auto que fue atacado por sujetos provistos de armas que abrieron fuego sin mediar palabras.
El inocente menor, era la tercera víctima de ataques de sicarios que jalando el gatillo han venido sembrando el terror en los barrios de Cartagena, donde muchas personas ya no quieren ni salir a las calles por temor a quedar en medio de una balacera y perder la vida.
Aunque la Policía ese día informó la captura del presunto autor del hecho, no deja de ser llamativo, el hecho de que una vez más la ciudad carezca de una voz que salga en su defensa y que ponga orden en la casa, a pesar de los esfuerzos de las fuerzas de seguridad.
Yeni Rozo Zambrano es un nombre que hasta hace poco no le decía mucho al país. Pues se trata de una senadora cundinamarquesa, hija de boyacenses (como ella misma lo dijo), que en un acto insólito alzó la voz en el Congreso para hacer un llamado a las autoridades nacionales para que vuelquen sus miradas a Cartagena de Indias, algo que hasta el momento no ha hecho ninguna autoridad local y mucho menos el alcalde William Dau.
La valiente congresista, al igual que toda Colombia no ha sido ajena al hecho de que en la ciudad hayan asesinado a un fiscal paraguayo, dos ciudadanos holandeses hayan muerto en circunstancias extrañas y que cada día se conozcan más y más hechos violentos registrados en cámaras no solo contra foráneos, sino contra muchos cartageneros víctima de toda clase de crímenes en los barrios de la ciudad.
Atracadores, hampones y asesinos hacen de la suyas sin que hasta el momento se hayan ejercido acciones contundentes que tiendan a disminuir los altos niveles de violencia que se registran en la ciudad que todos los colombianos quieren, pero que pareciera estar saliéndose de control a las autoridades locales.
