lo hemos denunciado a la saciedad

hoy que al país lo sacude el escándalo del magistrado bustos recordamos que en todas nuestras ediciones de la revista la injusticia lo hemos venido denunciando.
ADVERTENCIA: con un solo voto no se logra sacar un fallo, sabiendo que son nueve (9) magistrados de la sala.

Edición 7
Lo que esta por estallar.

Columna de María Jimena Dussan en la Revista Semana de 5 de abril de 2015.

Sobre el escándalo que se anuncia por estallar en la Corte Suprema de Justicia en un caso parecido a “fidu pretelt”, donde se señaló una coima de 800 millones de pesos supuestamente para que 3 magistrados de la Sala Penal fallaran en favor de Ramiro Suarez. Una revisión que se encontraba en la sala penal, uno de los magistrados era la Dra. María del Rosario González, quien en compañía del magistrado Zapata y Bustos, denunció el hecho ante el señor Fiscal General de la Nación; investigación que no anduvo, y el principal testigo, Javier Suarez Corzo, murió de una penosa enfermedad.

Consultando con nuestra conciencia emitiríamos una negación a tal acto en manos de esta magistrada, a quien conocemos precisamente por ser carcelera, por no creer en la presunción de inocencia, por no leer los fallos, por ser la campeona de los permisos, por una sed de condenar por condenar, por imponer su voluntad; la conozco bien en esos aspectos y los puedo mostrar ante cualquier autoridad imparcial o académica. Pero platera no.

 

De los magistrados señalados, dos visitaron al Fiscal General de la Nación. Todo el país sabe que este funcionario es elegido por la honorable Corte Suprema de Justicia y puede que en vez de invitar al testigo a declarar esto, lo cohíba, y es precisamente la magistrada María del Rosario quien muestra las mejores relaciones burocráticas con la Fiscalía. Ella trajo dos fiscales a mi proceso como magistrados auxiliares de ella, quienes “cumplieron” su encargo y luego regresaron nuevamente a la Fiscalía. Estos son Carlos Iván Mejía y Mónica Jiménez.

Era mejor pedir que la investigara la Comisión de Acusaciones y no “asustar” al testigo con la Fiscalía. Respecto a los otros dos magistrados, yo tengo igual pensamiento. En mi caso prevaricaron y lo puedo demostrar ante cualquier autoridad imparcial, pero desde ya le doy mi presunción de inocencia sobre la coima de 800 millones.

“¿Fue derrotada la honorable magistrada por sus colegas? Porque en votaciones anteriores la Doctora González hizo fuerza a Iván Velásquez también sin éxito. ”

Esto no quiere decir que no existan en la Corte Suprema de Justicia posibles funcionarios que si les guste la platica. Se avizora en la columna de María Jimena, que la Dra. María del Rosario González no logrará dejar un amigo en su reemplazo y se señala a un funcionario precisamente de la Fiscalía para sucederla. ¿Fue derrotada la honorable magistrada por sus colegas? Porque en votaciones anteriores la Doctora González hizo fuerza a Iván Velásquez también sin éxito, tal vez esta pelea al igual que en el caso de “fidu-pretelt” se encone por el sucesor de la Magistrada María del Rosario González. ¿por que la honorable magistrada no compulso copias para que averiguaran las presiones a los testigos de mi caso?, una respuesta para la historia y para la corte penal internacional.

La cooptación.

Los magistrados de la corte suprema de justicia, seleccionan y escogen a quienes serán sus compañeros de trabajo judicial, debería ser esto una bendición para el país. ¿Quién más calificado para elegir y designar un magistrado que una corporación de magistrados de diferentes matices y disciplinas? Sin embargo, aquello que debería ser un honor, un privilegio, se ha convertido en deshonra y en desvergüenza.

Algo tan simple y tan sencillo como verificar las eximías calidades y reglados requisitos de un futuro magistrado, se convirtió en un tortuoso y escabroso camino de largas sesiones y de prolongadas vacantes, porque 20 magistrados no logran “ponerse de acuerdo” en un nombre que reúna los requisitos que enlista la constitución nacional para ser magistrado de la corte suprema de justicia de Colombia.

Los magistrados “se ponen de acuerdo” en que el elegido y designado debe ser “amigo” o “debe ser amigo del amigo”, o debe ser “amigo del compadre”, o debe ser “familia del amigo o del compadre”. En eso si están de acuerdo los honorables magistrados. En lo que nunca se ponen de acuerdo es que el futuro magistrado sea “amigo” de toda la corporación; esto prolonga las sesiones y arranca el espectáculo de las votaciones que, sin vergüenza alguna, tardan años. Entonces, le corresponde al futuro magistrado comprometer y empeñar, sus principios y convicciones para asegurar “la votación”.

Es un proselitismo político-judicial costoso e indigno. Es un proselitismo de ofidios y entre bloques de bribones que al mejor estilo de mercaderes persas se reparten la burocracia judicial y comprometen la inteligencia con la maldad y el dinero en abundancia.

Acceder a la magistratura dejo de ser un honor, por cuenta de quienes indignamente, hicieron de ella un motivo de desconfianza y de indecencia pública y, lo hicieron sin ayuda de nadie: ellos y la cooptación.

Se trafica con todo. Se manipula por el poder y a través del poder. Se condenan inocentes. Se absuelven culpables. Se entrega la razón a quien no corresponde. Se le niega el derecho a quien le pertenece. De suerte tal, que solamente con los verdaderos “amigos” es como se puede y conviene administrar justicia de tal modo. Bendita sea la cooptación para estos propósitos criminales. Ningún procedimiento de nominación será mejor que éste para tener una administración de justicia que titirita de coima en coima y de mordida en mordida. Nunca otro procedimiento de llenar vacantes le superará en efectividad. Solo llevando aliados incondicionales se puede acometer una empresa de tal laya y estofa jurídica.

¿Cómo podrán renunciar los magistrados de la alta corte a tan maquiavélico procedimiento de nominación y llenar sus propias vacantes de manera antojadiza, voraz y rampante apetito de poder y dominación? Alo anterior se agrega el componente político, o más bien, de etiqueta azul, roja o de un desteñido multicolor, para garantizarle a la corporación el equilibrio ideológico que permita ubicarlas decisiones atomar en columnas o casillas de retrogradas, progresistas, luminosas o revolucionarias.

Todo es una farsa que conviene a unos pocos. Y lo peor: ellos, los honorables magistrados, lo saben y pocos se sonrojan por ello. Saben que son indignos. Saben que son corruptos. Saben que no administran justicia. Saben que trafican con el poder y saben que el daño que causan es incalculable pero, lastimosa y afortunadamente para ellos, también saben que no tienen jueces que juzguen sus actos por muy alejados y distanciados que se encuentren del derecho.

A nosotros, solo nos queda confiar en la justicia divina y que, tal como lo escribiera el maestro del periodismo Juan Gossain: “Ojala, los coja confesados” en la hora final, a nuestros ilustres magistrados que poco han dejado a la honorabilidad y a la gloria jurídica de este país.

¿ Cómo podrán renunciar los magistrados de la alta corte a tan maquiavélico procedimiento de nominación y llenar sus propias vacantes de manera antojadiza, voraz y rampante apetito de poder y dominación ?

 

Edición 5
Los magistrados tienen asegurada la impunidad.

Quienes han tenido la oportunidad de leer una o las cuatro ediciones anteriores de la revista LA INJUSTICIA seguro que a muchos les nace la pregunta ¿y cómo ese puñado de altos magistrados podrá hacer tantas violaciones, atropellos a la ley, a la dignidad humana de la forma que la revista lo ha venido develando? ¿Es que ellos pueden hacer esos crímenes y no tener castigo? La respuesta es sencilla. Cuando la Corte en su Sala Penal investiga un aforado constitucional, contrario a los tratados internacionales que son parte de nuestra Constitución, lo hace en única instancia. Investigan, acusan y condenan ellos mismos. El clásico ‘yo con yo’ Como en la Inquisición. No obstante a estos atropellos y a los logros de la humanidad, no tienen juez en causa penal.

Hay un proceso cuasi judicial que se hace ante la Comisión de Acusaciones de la Cámara baja, conocida como la Comisión de “desacusación”, que además lo que adelanta es un juicio político que en el siglo venidero, de prosperar, condena a la indignidad en el cargo. Lo que sea del ámbito penal deberá ser compulsado a la misma Corte para que ellos mismos se investiguen. Recordemos que todos los miembros de la Corte son elegidos entre ellos por el sistema de cooptación. Los Representantes investigadores pueden ser encarcelados por la Sala Penal para indagatoriarlos pero la misma Comisión no puede privar de la libertad a un Magistrado (hay casos contra Representantes investigadores).

Allí radica el miedo de los miembros de la Cámara. Señores, los Magistrados de la Sala Penal violan la ley, la Constitución, los tratados internacionales, condenan inocentes, porque tienen asegurada la impunidad y la no apelación de sus sentencias de única instancia.

Suplico al mundo, a la gente buena revisar los crímenes de la Sala Penal en Colombia, que son muchos.

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