ARTÍCULO: FIRMAR SIN LEER, PESTE NACIONAL

Duele tener que señalar que los honorables magistrados que participaron en mi proceso son prevaricadores y decirlo en forma benigna sería “firmaron sin leer”.

Tendríamos que empezar diciendo que firmar sin leer es una peste nacional. Aceptada la omisión por sus autores tenemos entonces que nuestras leyes se firman y aprueban sin leer ¡y nuestros fallos también! …¿Cuántas leyes quedaron mal o dirigidas por los intereses de quien sí trabajó en su redacción? ¿Cuántos fallos judiciales están mal fallados o dirigidos de manera prevaricadora para perjudicar a un inocente? Se pelean los casos de acuerdo al interés, se pelean las ponencias de acuerdo a los deseos. Es una gran verdad.

Duele tener que señalar que los honorables magistrados que participaron en mi proceso son prevaricadores y decirlo en forma benigna sería “firmaron sin leer”.

Traigo a nuestros queridos lectores una muestra más de esta conducta ilegal que en esta revista se ha señalado tantas veces pero que son tan innumerables por este comportamiento que va a ser de mucho tiempo contarlas una a una. En la resolución de acusación en proceso condenatorio, folio 138 y 139, cuaderno 10, dice:

(…) para finalmente expresar que en esa reunión no estuvo Javier Cáceres pero los presentes dijeron que lo representaban, versión que ratifica cuando con posterioridad la Corte lo interroga sobre el particular.

Ello fue lo que inicialmente le permitió a la Sala inferir la participación de CÁCERES LEAL en los punibles ACUERDOS SUSCRITOS en El Caramelo”.

Nunca ha existido tal prueba y menos en mi contra y en honor a la verdad en ninguno de los procesos de quienes asistieron a esa reunión y en ningún proceso de la parapolítica existe un acuerdo suscrito por las personas que dijeron la verdad en torno a su presencia en la reunión de El Caramelo.

Cáceres no fue, Cáceres no firmó la carta al Comisionado (ver edición 3 de Injusticia). Entonces de manera perversa, dicen en la resolución de acusaciones que ello inicialmente le permitió a la Corte inferir la participación de Cáceres Leal en los previsibles acuerdos SUSCRITOS en El Caramelo.

EN NINGÚN OTRO, DOCUMENTO SUSCRITO SOBRE PUNIBLES ACUERDOS EN EL CARAMELO, lo que sí existe y que será materia de explicación a nuestros queridos lectores es la afirmación de Mancuso que los que fueron representaban a Cáceres, “según dijeron” los que estuvieron en la famosa reunión, a saber, Libardo Simancas, William Montes, José María Imbeth, Vicente Blel, Alfonso Hilsaca y la señora Enilce López, tal como está demostrado en todos los expedientes de la parapolítica que tratan del tema, no se conoce aún hoy, un punible acuerdo SUSCRITO en El Caramelo. Se conoce quiénes asistieron, ellos lo explicaron a la honorable Sala, negando cualquier participación de Cáceres Leal sobre esa reunión. La Sala Penal de la Corte se inventa los punibles acuerdos suscritos en El Caramelo que realmente no existen, todo muestra la actuación diáfana de Cáceres Leal, su no partipación, su desconocimiento total de la reunión de El Caramelo.

Parece que la presencia de la señora Enilce López y de Alfonso Hilsaca era para temas diferentes a los políticos y ninguno de los políticos, incluida Eleonora Pineda, anfitriona de la reunión, en sus manifestaciones ante la sala penal, dijo que ni siquiera en esa reunión de El Caramelo, se mencionó el nombre de Cáceres Leal. El mismo Mancuso y la Corte Penal admiten la no presencia de Cáceres Leal en esa reunión.

Una pregunta para mis lectores: aclarando que el delito es delito en todas sus formas, ¿quién es más criminal, un delincuente que se roba un objeto en un almacén o el funcionario que pone en riesgo a toda una sociedad firmando sin leer una ley, o un fallo? Ambos.

Una honorable magistrada de la sala penal reconoció en una reconocida revista de circulación nacional que solo leyó parcialmente comentando un fallo, ¿qué parte leyó? ¿El acusado es culpable solo por las partes que leyó? ¿Y si en las partes que dejó de leer se demostraba su inocencia, qué pasa con la vida de esa persona que es condenada?

Si esta magistrada confesa de leer por partes, fuera juzgada, ¿con base en qué parte del fallo sería condenada?, ¿por lo que leyó o por lo que dejó de leer? ¿Se le condenaría acaso, total o parcialmente, como ella admite que leyó el fallo que firmó?

Les dejo estas reflexiones, porque es bueno saber cómo algunos operadores de justicia alteran la conducta seria y honesta que les debe caracterizar, porque simplemente no leen lo que les corresponde para verdaderamente obrar en derecho, tal como las leyes y la constitución se los impone, de tal suerte que el acuerdo punible supuestamente suscrito en El Caramelo, es un fantasma de la inquisición moderna. No existe.

Por JAVIER CÁCERES LEAL

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