Gustavo Petro se está jugando con todo el futuro político de su movimiento progresista y las elecciones presidenciales de mayo. Todos creen que su apoyo es para Iván Cepeda. pero por debajo de la mesa se está cocinando

¿El guiño de Petro realmente es para Cepeda? Roy sería el elegido

Petro, un ajedrecista que ha demostrado aprender de sus derrotas, parece haber concluido que perder el poder en 2026 no es una opción, incluso si el precio es entregar las banderas a un advenedizo ideológico: Roy Barreras.

La lluvia golpea los ventanales de la Casa de Nariño, pero el frío que recorre los pasillos del palacio presidencial no es climático; es político. En el Salón Gobelinos, lejos de las cámaras y los discursos de balcón, se teje una estrategia que podría redefinir la izquierda colombiana por una generación.
Gustavo Petro, el hombre que prometió cambiar la historia, parece haber decidido que para salvar su legado, debe sacrificar a sus herederos.
La Cena de la Discordia
Cuentan fuentes de alta credibilidad que, a finales de noviembre de 2025, hubo una cena discreta en el norte de Bogotá.
No estaban los líderes del Pacto Histórico, ni los jóvenes activistas de la “primera línea”. En la mesa se sentaban emisarios del alto gobierno y estrategas de la campaña de Roy Barreras. El tema no era la paz total, ni la transición energética. El tema era la “viabilidad”.
“Iván es el candidato del corazón, pero Roy es el candidato de la supervivencia”, habría sentenciado un alto consejero presidencial, según una fuente que pidió anonimato por la sensibilidad del asunto.
Esta frase resume la tragedia griega que vive el oficialismo: la candidatura de Iván Cepeda, ganada legítimamente en las urnas de la consulta interna, se percibe en Palacio como un ‘suicidio electoral’ ante el avance de una derecha reagrupada y vengativa.

El Cálculo de la Supervivencia

El análisis que circula es brutalmente pragmático. Las encuestas internas, celosamente guardadas, muestran que Cepeda tiene un techo de cristal impenetrable. Su figura, asociada a la rectitud ideológica y la defensa de los derechos humanos, moviliza a la base, pero aterra al centro y moviliza en contra a la derecha.
Petro, un ajedrecista que ha demostrado aprender de sus derrotas, parece haber concluido que perder el poder en 2026 no es una opción, incluso si el precio es entregar las banderas a un advenedizo ideológico.
Roy Barreras, el camaleón de la política nacional, ofrece lo que Cepeda no puede: entrada a los gremios, tranquilidad a los militares y, sobre todo, una narrativa de “orden” que el gobierno actual ha perdido.
La Maquinaria en la Sombra
La operación no es frontal; es quirúrgica. Mientras públicamente el Presidente respalda a Cepeda, por debajo de la mesa la maquinaria burocrática empieza a moverse hacia Barreras.
Alcaldes locales, contratistas y líderes barriales —el engranaje real de la política colombiana— reciben señales confusas que, al ser decodificadas, apuntan a una sola dirección: “No se peleen con Roy”.
Fuentes en el Valle del Cauca y la Costa Caribe confirman que operadores políticos cercanos a Barreras están recibiendo un trato preferencial en la gestión de proyectos regionales, una “mermelada” sutil que busca aceitar una maquinaria electoral paralela, lista para activarse si la candidatura de Cepeda no despega en las encuestas de febrero.

El Dilema del Electorado

Para el votante de izquierda, esto es una bofetada. Cepeda representa la coherencia, la lucha histórica, la dignidad de las víctimas. Barreras representa la política tradicional, el “santismo”, el arte de acomodarse.
Si Petro consolida este giro, no solo estaría traicionando a su amigo más leal, sino que estaría enviando un mensaje devastador: el “Cambio” tiene límites, y esos límites los impone el miedo a perder.
La implicación más grave es la desmovilización. Un sector purista del Pacto Histórico podría preferir la abstención o el voto en blanco antes que marcar por Barreras. “Prefiero perder con los míos que ganar con los de siempre”, es una frase que empieza a resonar en las bases petristas desencantadas.
El Fin de la Inocencia
Estamos ante el fin de la inocencia del primer gobierno de izquierda. Gustavo Petro, enfrentado a la finitud de su mandato y al riesgo de que su proyecto sea desmantelado por un sucesor de derecha, ha optado por la Realpolitik.
Al ayudar a inflar a Barreras para desinflar a Cepeda, el presidente no solo está eligiendo un sucesor; está eligiendo cómo quiere ser recordado: como el líder que mantuvo la pureza ideológica hasta el final, o como el político astuto que entendió que, en Colombia, el poder vale más que la coherencia.
En 2026, la izquierda no se enfrentará a la derecha; se enfrentará a su propio espejo. Y la imagen que devuelve ese espejo tiene el rostro de Roy Barreras.

13 comentarios

  1. Estos los de la ultraderecha corrupta están tan cagados que se inventan toda clase de burradas para desestabilizar este gobierno y el próximo. Ivan cepeda presidente.

  2. No se necesita ser político, ni astrólogo político, para vislumbrar una hecatombe en el Partido del Pacto Histórico en el evento que el candidato único del Pacto sea Roy Barreras, a cambio de ser Iván Cepeda., auténtico, el pura sangre del progresismo y la Joya de la Corona del Pacto Histórico.
    El pueblo colombiano que está en la base, es consciente y está convencido hasta la médula que su candidato natural y legítimo es el único capaz de continuar con el legado político 💯 de Cambio propuesto por Gobierno del Cambio del Presidente Gustavo Petro. , sin embargo, siendo realista, no hay que desestimar el apoyo proveniente del Frente amplio..

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