7º Edición

ARTÍCULO: Y LA CULPA FUE…

Es costumbre en la política Colombiana obtener información del rival político, de sus pecados o ilicitudes cometidas, y no usarlas para que la ley actúe, sino guardarlas como una espada de Damocles y esperar si el rival es enchanfeinado o ganador de un evento eleccionario. Entonces, con esas pruebas guardadas, chantajearlo o tumbarlo del logro obtenido. Esta actitud calculadora, fría, carente de ética, se ve mucho en nuestras corporaciones públicas, en los cargos de elección uninominal, en las designaciones de funcionarios. Pero también en los otros poderes públicos, cuando los colombianos creíamos que esto se daba solo entre politiqueros. [...]