ARTÍCULO: Se rompió el “AMARRA VACA”

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El ilegal contubernio que existía entre Magistrados de las altas cortes que no permitía un actuar justo de los togados, parece haber quedado atrás con la decisión de la Sala Civil de la Corte Suprema de Justicia, en el caso del Senador Martín Morales.

Quienes hemos sufrido la única instancia y los prevaricatos de la Corte Suprema de Justicia en su Sala Penal, incluso en su Sala Civil, conocimos y vivimos ese injusto e ilegal proceder de estas salas en contubernio en muchas ocasiones con la Corte Constitucional.

Era un “amarra vaca” de estas altas cortes para evitar la doble instancia a los aforados investigados, pero también para cerrar toda posibilidad de recurrir cualquier decisión dentro del proceso, y lógico, no permitir que la tutela que reclamaba derechos fundamentales prosperara.

Quienes creemos en la tutela como el arma jurídica que podía aconductar la conducta ilegal de la Sala Penal nos estrellamos en ese momento en la Sala Civil con el muro infranqueable del “amarra vaca”, siendo que ni siquiera se dignaban a leer la primera hoja de la tutela interpuesta, pero se tomaban varios días para decir de manera cortante que tutela contra sentencia judicial no prosperaba; esto lo sufrí con la ponencia del honorable magistrado Jaime Arrubla Paucar, miembro de la Sala Civil.

Estaría totalmente seguro que desde la tutela del senador Ashton la Sala Civil actual empezó a tomar conciencia de que no podían seguir acolitando tremendos dislates jurídicos que pisan la ilegalidad, pero también estoy seguro que el colegaje ganó y se negó aquella tutela, llevándose por los cachos los derechos fundamentales y nuestra constitución.

Todo día trae su afán, llegarían las ternas para escoger a los nueve magistrados que integrarían las salas de primera instancia, nuevamente la Sala Penal lograría a prima fase elegir dos de sus alfiles, en ese instante el pleno de la Corte Suprema de Justicia capto el desmesurado afán de la Sala Penal por mantener el control de las salas de primera instancia y comenzó Troya, durante casi dos largos meses duró el intento por integrarlas, pero con participación general o más amplia de todos los honorables magistrados.

DEBEMOS PENSAR QUE SE ROMPIÓ EL “AMARRA VACA” QUE LA SALA PENAL IMPONÍA, DIOS QUIERA ESTO TAMBIÉN SE HAYA DADO EN LA SELECCIÓN DE LOS SEIS MAGISTRADOS RESTANTES DE LAS SALAS DE PRIMERA INSTANCIA PARA QUE DE MANERA LIBÉRRIMA Y SIN NINGÚN INTERÉS DIFERENTE A CUMPLIR CON LAS NORMAS CONDENEN A QUIEN TENGAN QUE CONDENAR Y ABSUELVAN A QUIEN DEBAN ABSOLVER.

Este pulso le dejaría claro a las otras dos salas de la Corte Suprema de Justicia en especial a la Sala Civil que no simplemente era la elección de unos nuevos magistrados sino también la dependencia en los criterios de la aplicación de
justicia y la imposición sistemática de formas y tesis lejanas al derecho puro.

Que tal la absurda pretensión de no enviar al juez competente los procesos de aforados porque las salas de primera instancia “no estaban” constituidas, siendo que la culpa también les asistía a ellos que estaban votando sin lograr elegir.

Quienes conocemos esta actitud no somos adivinos pero sabemos qué pasa al interior de las votaciones-no se confrontan los mejores candidatos sino los más apadrinados.

Que tal la ilegal pretensión de la Sala Penal de mantener una competencia que no era la suya. El ejemplo más conocido es el de Álvaro Uribe Vélez a quien no le trasladaban su proceso y por ellos también aguantaban los de otros aforados, algunos lo soltaban a cuenta gotas o por sortilegio como lo recalca la tutela de Martin Morales a unos sí y a otros no.

El reciente fallo de tutela de la Sala Civil en contra de la Sala Penal muestra que sí existen magistrados apegados a la Constitución y a la defensa de los derechos humanos, este acto de justicia de la Sala Civil es un acto valeroso, sobre todo frente a la Sala Penal que son los jueces penales de los altos togados. Tampoco esta justa y valerosa decisión es el final de las muchas ilegalidades cometidas por la Sala Penal ya que de seguro esta tutela irá a la Sala Laboral para revisión, cualquiera que fuera la decisión, pasará a la Corte Constitucional auténtica defensora histórica de la única instancia contra aforados, violentando la propia constitución y la convencionalidad.

Debemos pensar que se rompió el “amarra vaca” que la Sala Penal imponía, Dios quiera esto también se haya dado en la selección de los seis magistrados restantes de las Salas de primera instancia para que de manera libérrima y sin ningún interés diferente a cumplir con las normas condenen a quien tengan que condenar y absuelvan a quien deban absolver.

No fue un choque de trenes como muchos lo han llamado fue simplemente un acto de justicia la tutela fallada al senador Martin Morales.


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